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Transcripción de las palabras de la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina y de la Presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, durante el Informe Honestidad y Resultados en la Ciudad de México.

Publicado el 27 Septiembre 2026

Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina (CBM): Es un honor dar la bienvenida a la Presidenta Claudia Sheinbaum, en el cierre de una gran gira nacional para informar al pueblo con honestidad y resultados. ¡Esta ciudad quiere mucho a su presidenta! ¡Y la presidenta quiere mucho a nuestra ciudad!

Saludo a todas y a todos que están en el Zócalo, en la calle 20 de Noviembre, Pino Suárez, 5 de Mayo, bienvenidas y bienvenidos. Que retumbe el Zócalo con la voz del pueblo, ese clamor que atraviesa todo México y resuena en el mundo entero.

¡Presidenta, no estás sola! ¡No estás sola!

Asistentes: ¡No estás sola!

CBM: Aquí está tu pueblo. Aquí nació la revolución de las conciencias, el movimiento de esperanza que fundó Andrés Manuel López Obrador.

Venimos de un gran movimiento, un movimiento popular que se hizo gobierno en 2018, derrotando en las urnas al régimen de privilegios. Y en el 2024, una gran victoria histórica democrática para lograr que una mujer, que tuviéramos la primera presidenta en el país desde hace 200 años de República.

La historia de México está llena de mujeres extraordinarias. Lo extraordinario de nuestro tiempo es que una de ellas encabece el destino de esta nación. ¡Es tiempo de mujeres!

Con la Presidenta Claudia Sheinbaum, México ha reducido más del 50 por ciento de homicidios, sigue aumentando el salario mínimo, millones salieron de la pobreza y caminamos hacia un servicio universal de salud.

Los grandes programas sociales han cambiado la vida de millones. Las grandes obras de movilidad están transformando nuestra ciudad, la Ciudad de México será la gran puerta ferroviaria del país, la transformación viaja en tren.

Gracias, presidenta, por haber transformado la ciudad, primero, como jefa de Gobierno. La Ciudad de México no lo olvida y ahora, desde la presidencia, sigue impulsando la transformación de la ciudad. Muchas gracias, presidenta. A usted y a su gabinete, un fuerte aplauso.

Y desde este Zócalo histórico, donde han llegado generaciones de mexicanas y mexicanos luchando por un país mejor, quiero hacer un llamado a construir tres unidades en torno al liderazgo de la presidenta:

Primero, la unidad popular, la unidad de los de abajo, la unidad del pueblo. Cuando los de abajo nos unimos, ninguna reacción desde arriba puede dividirnos.

Segundo, la unidad del movimiento de transformación. Quienes militamos en la causa de la justicia, la democracia y la libertad, tenemos que mantenernos unidos frente a quienes buscan un retroceso autoritario a la noche neoliberal de privilegios y corrupción.

Tercero, hoy, cuando vuelven a extenderse las sombras de la ambición imperialista, respaldemos a la presidenta y construyamos la unidad nacional. Como lo ha expresado nuestra presidenta: México es un país libre y soberano; México no es patio trasero de nadie; México tiende la mano, pero jamás baja la cabeza. Que se oiga bien, que se oiga lejos, que este mensaje cruce fronteras: México tiene mucha presidenta.

¡Presidenta! ¡Presidenta!

Asistentes: ¡Presidenta! ¡Presidenta! ¡Presidenta! ¡Presidenta!

CBM: En un mundo en el que me soplan vientos de odio y resuenan de nuevo tambores de guerra, en el que la ultraderecha avanza y resurge hasta el fascismo, el liderazgo de nuestra presidenta es una referencia democrática internacional. ¡Tenemos a la mejor presidenta del mundo!

Por último, los invito a mirar a quien está a su lado. Véanlo, hombro con hombro, a la persona que está delante de ustedes, a quien está detrás; reconózcanse como protagonistas de la transformación.

Sepan que codo a codo estamos haciendo historia. Sepan que paso a paso el futuro es de este heroico pueblo. Sientan bajo estas piedras de la plaza del Zócalo la energía antigua y subterránea que ha transformado a lo largo de la historia tres veces México y lo estamos haciendo por cuarta vez, liderado por nuestra presidenta.

¡Que retiemble el Zócalo con un grito unánime! ¡El pueblo gobierna México!

¿Quién defiende la soberanía?

Asistentes: ¡El pueblo!

CBM: ¿Quién defiende la transformación?

Asistentes: ¡El pueblo!

CBM: ¿Quién gobierna México?

Asistentes: ¡El pueblo!

CBM: ¿Gobiernan los privilegiados? ¡No!

CBM: ¿Gobiernan las élites?

Asistentes: ¡No!

CBM: ¿Gobiernan poderes extranjeros?

Asistentes: ¡No!

CBM: Como dijo Benito Juárez: el triunfo de la reacción es moralmente imposible. Y esta gran Ciudad de México no dará ni un paso atrás en la transformación.

Junto a nuestra presidenta, aquí está de pie el pueblo de la Ciudad de México. Ni un paso atrás en la transformación. Junto a nuestra presidenta, mil pasos adelante para el bienestar y la soberanía de México.

¡Que viva la Presidenta Claudia Sheinbaum! ¡Que viva la transformación!

¡Que viva la Ciudad de México! ¡Que viva México!

Bienvenida, presidenta querida.

Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo (CSP): ¿Cómo están? Amigas y amigos de la Ciudad de México, muchas gracias por su presencia el día de hoy.

Gracias a la jefa de Gobierno, una mujer honesta, trabajadora, de convicciones. Gracias, Clara Brugada.

Y gracias también a todo el gabinete que me ha acompañado a lo largo de estos dos años.

El día de hoy cerramos una gira histórica de rendición de cuentas, a casi dos años de que la primera mujer presidenta esté al frente del Gobierno de la República.

En 12 días hemos recorrido los 31 estados y hoy cerramos ante el glorioso pueblo de la Ciudad de México. Han participado en estas asambleas cerca de 850 mil personas.

Como saben, porque aquí nos conocen, somos un gobierno cercano al pueblo. Surgimos de un movimiento social, venimos de la lucha por la justicia y la democracia. Nos formamos en la plaza pública y siempre rendimos cuentas en la plaza pública. Somos representantes del pueblo y siempre respondemos al pueblo de México.

El cierre de esta gira de rendición de cuentas, después de dos años de gobierno, coincide hoy, 27 de septiembre, con el día de la consumación de la Independencia. Hace exactamente 205 años entró aquí, por lo que hoy conocemos por la calle de Madero, el Ejército Trigarante para comenzar la vida independiente de México; 11 años antes Miguel Hidalgo y Costilla, en 1810, dio el Grito de Independencia para separarnos de la colonia española con la ilusión de ser un país independiente.

Sin embargo, si miramos nuestros calendarios, poco recordamos o celebramos esta fecha. El pueblo de México recuerda el 16 de septiembre el día del inicio de la independencia.

Me detengo un poco –porque es relevante– en esta reflexión, porque quisiera que todas y todos recordemos la importancia del Mes de la Patria, porque los pueblos que no tienen memoria tampoco tienen brújula.

Y el origen y la consumación de la independencia son muy relevantes para nuestra historia y nuestro destino como nación. Son también indispensables para entender lo que hoy vivimos: la Cuarta Transformación de la vida pública de México.

¿Por qué pienso que no celebramos la consumación de la Independencia? Quizá, porque el fin de la guerra no se dio por una victoria absoluta de los primeros insurgentes en el campo de batalla, sino a través de un acuerdo plasmado en el Plan de Ayala. Ese plan fue firmado por un independentista real, Vicente Guerrero, y un criollo que venía de las filas del Ejército Realista, Agustín de Iturbide.

Pero la historia recuerda a Vicente Guerrero por su histórica frase: “La Patria es primero”, pero a Iturbide no lo recuerda como libertador, sino por el contrario, como un traidor, porque muy pronto este personaje traicionó los principios republicanos de la emancipación de la independencia, disolvió el Congreso y se autocoronó como emperador.

Fue poco más de tres años después de 1821, que los insurgentes verdaderos lo derrocaron para fundar una verdadera república. No habían luchado los insurgentes durante 11 años para terminar convertidos en una monarquía contra los que se habían levantado los padres de la patria en 1810.

Así, en 1824 eligieron a Guadalupe Victoria como nuestro primer presidente, apenas unos días después de haber aprobado la primera Constitución de los Estados Unidos Mexicanos.

Sigo con la reflexión. La Constitución de 1824 es sumamente importante porque conformó a México como una república federal y rechazó para siempre la monarquía. Sin embargo, esa Constitución olvidó demandas que también encendieron la revolución de Independencia.

Y es que es muy importante recordar que Miguel Hidalgo, un cura de pueblo, de una inteligencia y cultura extraordinaria, pero finalmente un cura de pueblo, no inició la rebelión solo por la independencia. Al poco tiempo del grito del 16 de septiembre, la lucha en contra de la colonia española también concibió una demanda poderosísima: la abolición inmediata de la esclavitud y el fin definitivo del sistema de castas, que dividía a los seres humanos por su origen y color de piel.

Ahora, a la distancia, nos puede parecer un derecho menor, pero en su época fue una transformación radical que marcó la historia de nuestro pueblo, o como lo llamó Diego Rivera en el mural que se encuentra en Palacio Nacional, marcó la epopeya del pueblo mexicano.

Esto es muy importante hasta nuestros días y lo será por los años por venir. El inicio de la independencia en nuestro país tiene una marca indeleble en la memoria de nuestro pueblo. Hidalgo y nuestro pueblo entonces, marcaron una diferencia: aquí se luchó por la independencia, por la libertad y –óigase bien– también por la justicia social.

José María Morelos, discípulo de Hidalgo y quien continuó la insurgencia cuando el Padre de la Patria fue fusilado por el Ejército Realista, le dio un sentido social todavía más profundo a esa causa. Él escribió un hermoso texto titulado Los Sentimientos de la Nación, aquella propuesta fue la base de la Constitución de Apatzingán, denominada de forma trascendente como Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana.

Esa constitución nunca entró en vigor, pero dejó sembrados elementos clave para las constituciones del futuro: la igualdad absoluta de todas las personas ante la ley, la soberanía que dimana directamente del pueblo y la justicia social expresada bajo una frase inmortal: moderar la opulencia y la indigencia.

Es fundamental explicar esto para valorar nuestro origen como país independiente. Solo en México, solo aquí, a diferencia de otras naciones de la América Latina donde las independencias fueron conducidas por militares criollos y nunca hablaron de abolir la esclavitud y menos hablaron del pueblo, la revolución de independencia en México surgió como un movimiento popular masivo, que traía consigo las banderas de la independencia, la libertad, la justicia social y la soberanía.

¿Por qué hasta el día de hoy sigue siendo relevante y por qué lo menciono hoy día en el mes de la Patria? Porque soberanía quiere decir, en palabras de Morelos y de nuestra Constitución, que solo el pueblo determina el destino de México.

Significa, desde 1814, que ninguna potencia extranjera, ninguna élite económica o política tiene el derecho a dictar el presente y el futuro de nuestra patria. Esa solo le pertenece al pueblo de México.

¿Por qué la justicia social sigue resonando hoy con la visión de prosperidad compartida? O dicho de otra forma, ¿moderar la opulencia y la indigencia hoy marca la Cuarta Transformación? La justicia social, en la célebre frase: por el bien de todos, primero los pobres.

¿Por qué la independencia sigue marcando nuestro camino? Porque las y los mexicanos no queremos injerencias, ni intervencionismos, ni violación a nuestra territorialidad; desde entonces México es un país independiente y soberano.

¿Por qué la libertad sigue marcando nuestra guía? Porque somos, con el movimiento de la Cuarta Transformación, los únicos que siempre hemos defendido la libertad de expresión, la libertad de reunión, la libertad de las y los mexicanos y la libertad con una hermosa palabra: libertad con bienestar.

¿Por qué la democracia sigue guiando nuestro camino? Porque entendemos la democracia no como la democracia de las élites del pasado; entendemos la democracia como el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo de México.

Nuestra historia no es lineal. Es la suma de grandes rupturas encabezadas por su pueblo. Tres grandes transformaciones marcaron de forma definitiva los siglos XIX y XX: la Independencia, la Reforma y la Revolución.

En cada una de ellas, el pueblo de México dejó grabadas con sangre y fuego en su memoria colectiva estas cinco guías que hoy son nuestro faro: independencia, soberanía, libertad, igualdad, es decir, justicia social y democracia, entendida como el gobierno del pueblo.

No son conceptos abstractos, son conquistas que se ganaron en los campos de batalla y en las plazas públicas. En todos los momentos en los que ese sentido de justicia y de patria se ha traicionado, el pueblo sale a su defensa.

Ese fue el caso de la traición de Santana, que después de perder más de la mitad del territorio durante la invasión estadounidense, se quiso coronar como alteza serenísima en 1853 y entonces surgió la Revolución de Ayutla para revocarlo.

Ese fue el caso cuando los conservadores se rebelaron frente a la Constitución de 1857, fruto de la Reforma y también cuando esos conservadores buscaron a Maximiliano, un emperador extranjero para gobernar México. Fue entonces que el pueblo, con el presidente Juárez, lucharon por la segunda independencia en contra de ser colonia y responder a un emperador extranjero.

Ese fue el caso, ya en el siglo XX, de la traición de Porfirio Díaz, al mantenerse en el poder por más de 30 años y someter al pueblo a la opresión y a la represión, provocando el estallido de la Revolución Mexicana y finalmente la Constitución de 1917.

Ese es el caso y la razón del surgimiento de la Cuarta Transformación de la vida pública de México: un pueblo que defiende sus conquistas después de 36 años de traiciones de los gobiernos neoliberales; un pueblo que se levanta para defender las conquistas de la Constitución de 1917; un pueblo que se levanta contra los fraudes electorales; un pueblo que se levanta con los principios de la historia y la memoria de las gestas heroicas de México.

Durante las últimas décadas, en el periodo neoliberal, nos quisieron hacer creer que las decisiones del país debían tomarse en oficinas de lujo, de espaldas a la gente, entregando los bienes de la nación a unos cuantos, desmantelando los derechos sociales y abriendo la puerta a la injerencia extranjera.

Pero se equivocaron. No entendieron que este pueblo lleva en su ADN la dignidad de Hidalgo, la firmeza de Morelos, el patriotismo de Juárez y la entrega de revolucionarios como Madero, Carranza, Villa, Zapata y Lázaro Cárdenas.

Nunca entendieron que el pueblo se levanta con dirigentes extraordinarios como Andrés Manuel López Obrador.

Asistentes: ¡Es un honor estar con Obrador! ¡Es un honor estar con Obrador!

CSP: Y siguen sin entenderlo. En 2018 llegó la Cuarta Transformación con un gran presidente. Así, el pueblo decidió avanzar aún más en la igualdad, en la independencia, en la soberanía, en la libertad y en la justicia social y decidió, en 2024, que era tiempo de mujeres.

Asistentes: ¡Es un honor estar con Claudia hoy! ¡Es un honor estar con Claudia hoy!

CSP: Ahora, reflexiono algo más con ustedes. Así como las primeras transformaciones tuvieron nuevas constituciones, la Cuarta Transformación, con esta Legislatura, convertida en un Congreso Constituyente, ha fortalecido esos cinco principios con las nuevas reformas constitucionales.

Empecemos por la justicia social. En dos años, reconocimos en la Constitución como derechos nuevamente a la educación en todos sus niveles y las becas a los estudiantes como parte de la educación pública.

Reconocimos la salud como derecho y la vivienda como un derecho del pueblo de México que hoy está en la Constitución. Estos dejaron de ser mercancías, dejaron de ser privilegios y se convierten nuevamente en derechos del pueblo de México.

Elevamos a rango constitucional la Pensión Universal para Adulto Mayor y la Pensión a Personas con Discapacidad.

Se aprobó la jornada laboral de 40 horas y la obligación de aumentar siempre encima de la inflación el salario mínimo.

Los recursos públicos ya no van para privilegios de unos pocos, sino para el bienestar de la mayoría. Como decía Morelos, moderando la indigencia y la opulencia.

Las reformas constitucionales también fortalecen la libertad y la justicia. Por primera vez en nuestra historia, los pueblos indígenas y afromexicanos son sujetos de derecho público con todos sus derechos.

Por primera vez, la Constitución reconoce la igualdad sustantiva de las mujeres.

La nueva Constitución fortalece la democracia. A partir de 2030 ningún cargo de elección popular tendrá reelección. ¡Sufragio efectivo, no reelección! Y avanzamos aún más, ahora la Constitución prohíbe el nepotismo en los cargos inmediatos en la elección popular.

Ahora en la Constitución, decía, avanzamos con la democracia. Todos los poderes son elegidos por voto popular: el Ejecutivo, el Legislativo y, por primera vez en la historia, el Poder Judicial.

La nueva Constitución fortalece la independencia y la soberanía. El nuevo Artículo 40 tiene un nuevo párrafo contundente que rechaza el intento de injerencia extranjera y el Artículo 19 da la pena máxima a cualquier agente extranjero que intente violar nuestro territorio.

Recuperamos la soberanía. Hoy PEMEX y Comisión Federal de Electricidad son nuevamente reconocidas por la Constitución como empresas públicas.

Regresamos el agua como un bien nacional y un derecho humano fundamental.

Y el día de mañana esperamos que se apruebe en el Senado una reforma histórica: que toda persona que desee ser gobernador, jefe de Gobierno o Presidente de la República, solo puede ser mexicano, no puede tener doble nacionalidad.

Por eso, hoy quiero resaltar que en dos años hemos revertido buena parte de las reformas del neoliberalismo, que traicionaron nuestra historia y la lucha de nuestro pueblo. Hoy tenemos una nueva Constitución, una norma fundamental acorde con los tiempos de la Cuarta Transformación de la vida pública de México.

Amigas y amigos, estar hoy aquí en este Zócalo, al concluir esta gira de rendición de cuentas por todo el país, no es un acto protocolario, es un acto de congruencia: rendir cuentas en plaza pública es obedecer al pueblo, porque el pueblo es el único dueño de la soberanía nacional.

Y es imposible cerrar este balance nacional sin rendir homenaje al corazón mismo de esta transformación: a este maravilloso pueblo de la Ciudad de México que hoy nos recibe. Una ciudad milenaria y diversa, casa de todas y de todos, forjada con un pueblo generoso que marcó de forma definitiva la lucha incansable por la democracia y la justicia social.

Esta es la ciudad vanguardista donde nacieron y surgieron los nuevos derechos sociales, la gran cuna donde inició la Pensión Universal para los Adultos Mayores que hoy abraza a toda la nación; es la ciudad de los Pilares y de las Utopías.

Menciono algunos de los programas sociales del Gobierno de México para los habitantes de la ciudad:

Logramos este año que un millón 377 mil 198 adultos mayores reciban su pensión; en la Ciudad de México, 255 mil personas con discapacidad reciben su pensión; en la Ciudad de México, 321 mil 684 mujeres de 60 a 64 años reciben pensión Mujeres Bienestar; en la Ciudad de México, 389 mil 305 jóvenes reciben beca si estudian en preparatoria pública; en la Ciudad de México 312 mil 885 jóvenes de secundaria reciben la Beca Rita Cetina si estudian en escuela pública.

Apoyamos al Gobierno de la ciudad para que 387 mil 867 niñas y niños de primaria pública reciban su Beca Para Empezar; 935 mil 462 niñas y niños reciben leche a bajo costo.

En 2026 habremos invertido 70 mil 258 millones de pesos para 3 millones de derechohabientes de programas de Bienestar en la Ciudad de México.

Informo, además, en salud, concluimos el Hospital Regional número 25 del IMSS en Iztapalapa; el Hospital Oncológico para la Mujer en la Gustavo A. Madero. Estamos construyendo el Hospital General Gonzalo Castañeda del ISSSTE, el nuevo Centro de Diagnóstico para los Institutos de Salud, la remodelación del Hospital de Alta Especialidad Ignacio Zaragoza, también en Iztapalapa, del ISSSTE.

La ampliación del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre del ISSSTE. Y estamos poniendo en marcha, junto con la jefa de Gobierno, 804 consultorios del IMSS Bienestar, que atiendan el Servicio Universal de Salud, con sus propias farmacias.

Una nueva preparatoria y un nuevo campus de la Universidad Nacional Rosario Castellanos.

Y en movilidad, terminando la Línea 12 del Metro hasta Observatorio, apoyamos a la jefa de Gobierno en la rehabilitación de la Línea 2 del Metro. Aportamos los recursos para la Línea 4 del Cablebús. Inauguramos el tren El Insurgente de Santa Fe hasta Observatorio, el tren Felipe Ángeles hasta el AIFA y estamos construyendo las líneas de tren Ciudad de México-Pachuca y Ciudad de México-Querétaro.

Obras de agua para aportar a Iztapalapa y a la Gustavo A. Madero y disminución de las inundaciones en el oriente. En total, son cerca de 60 mil millones de pesos en diversas obras destinadas a los habitantes de la Ciudad de México.

Vamos a seguir trabajando con una gran jefa de Gobierno de esta ciudad, con Clara Brugada Molina.

Amigas y amigos, llegamos al final de esta gira de Rendición de Cuentas, Honestidad y Resultados. Al pueblo de la capital y a todo el pueblo de México les digo: sigamos caminando juntas y juntos, con el orgullo de nuestra historia y la certeza de nuestro porvenir.

Recuerden siempre que no hay divorcio entre pueblo y gobierno, ¡que gobierno y pueblo unido jamás seremos vencidos!

¡Que viva la soberanía nacional! ¡Que viva la justicia social!

¡Que viva la libertad y la democracia! ¡Que viva la Ciudad de México!

¡Que viva México! ¡Que viva México! ¡Que viva México!

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