Transcripción de las palabras de la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, de secretaria y funcionarias de la Secretaría de las Mujeres, así como representantes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en Capital Semilla
Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina (CBM):Hola, hola, queridas mujeres dispuestas a transformar su vida, para mejorar sus ingresos y para convertirse en agentes económicos de esta gran ciudad. Bienvenidas, bienvenidas todas ustedes.
Quiero empezar saludando al presídium que nos acompaña. Está Rocío Mejía, ella es directora general de Financiera para el Bienestar; gracias, querida Rocío, por acompañarnos. Es un gran brazo financiero del Gobierno de México, muchísimas gracias.
Y también quiero saludar a todas las que nos acompañan el día de hoy. Por supuesto, a Silvia Morimoto, muchísimas gracias. Ella es representante del programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en México; siempre es una gran aliada y nos acompaña en distintos momentos importantes de la transformación de la ciudad.
A Carmen Enedina Rodríguez Armenta, de CENEVAL, gracias, gracias, por todo tu apoyo. A Brenda Rubio, vicepresidenta de Líderes Empresariales Mexicanas. Gracias a Fery Palma, presidenta de la Fundación Palma.
A Tania Hernández, vicepresidenta de CANACO Ciudad de México —¿dónde andas?--- Ay, Tania; a Blanca Estela Pérez, presidenta de la Comisión de Inclusión y Diversidad, del Consejo Coordinador Empresarial.
A Paulina Salazar, subsecretaria de Participación Ciudadana de la Secretaría de Seguridad y por supuesto, a Daptnhe Cuevas, secretaria de las Mujeres. Pero en especial, quiero referirme a María Elena Esparza, quien coordina este programa.
Me da tanto gusto escuchar su intervención y decirle que no me equivoqué en nombrarla en este cargo, para transformar la vida económica de las mujeres; para garantizar autonomía económica de las mujeres. Muchísimas gracias, querida María Elena. Gracias por llevar este programa. Estoy segura que vamos a tener siempre buenos resultados.
También quiero saludar a las beneficiarias que están aquí presentes en el presídium: Vicenta Gerosa Pérez, María de Jesús Bernal Romero, Andrea Lizeth García Ramírez, María Fernanda Cruz Hernández, Julia Hernández Armendariz, Mayra Selene Mateos Mesa, y más que a cualquier otra persona del presídium, a ustedes.
Bienvenidas, queridas, bienvenidas, a esta entrega de los apoyos del Capital Semilla. Es un nuevo programa de la Ciudad de México: apoyar para garantizar la autonomía económica de las mujeres.
Y no se trata sólo de entregar un recurso. Hay un proceso de por medio. Esa fue la condición para abrir este programa. No queríamos convertirnos en simplemente un área de gobierno que entrega dinero y después quién sabe qué pasa, no. Y más aun, si se trata, si es para las mujeres.
Decidimos que este programa fuera un programa para garantizar la autonomía económica de las mujeres. Hablar de autonomía económica, también significa autonomía para las mujeres; empoderar a las mujeres para su toma de decisiones.
Y eso pasa por un proceso de toma de conciencia de las mujeres, sobre la situación de las mujeres y sobre cómo debemos transformarnos.
Es un programa que no da sólo transferencias económicas. Es un programa que quiere que ustedes se conviertan en mujeres poderosas, que puedan sacar adelante su negocio y no un pequeño negocio, que a ver cómo nos va, no. Sino verdaderamente convertirnos en agentes, en sujetos económicos de la ciudad. De eso se trata y eso implica mucha transformación y toma de conciencia.
Hoy entregamos 25 mil pesos no reembolsables, para que en total, 2 mil 830 mujeres —ya las dos generaciones juntas— puedan emprender e impulsar distintos proyectos productivos, que serán 4 mil, a final de año.
Y miren. ¿Por qué Capital Semilla? Porque para empezar un Programa de Emprendimiento, un negocio, pues no podemos empezar endeudándonos. A mí me parece, cada vez que veía y conocía los distintos proyectos, empezar un negocio endeudándonos, creo que no es la alternativa.
Por eso transformamos FONDESO; por eso decidimos que la Secretaría de Mujeres debería tener un ala económica y por eso decidimos echar a andar este programa que verdaderamente apoye, para que después, cuando su negocio pueda florecer, entonces sí, tendrán los créditos que quieran, para fortalecer su negocio.
Pero ahorita, lo más difícil es emprender un negocio. Porque tiene muchos riesgos siempre, emprender un negocio. Entonces, lo primero, es que no se van a preocupar porque tengamos que devolver este recurso, el recurso es para que ustedes puedan desarrollarlo, emprenderlo y salir adelante. Ese es el objetivo del programa Capital Semilla.
Pero además, tampoco quisimos que funcionara en donde se les entrega el recurso y ya no nos volvemos a ver. No, de ninguna manera. Pedí que hubiera un equipo de personas que pudieran estar a su lado, para apoyarlas a diseñar el negocio; a decirles: no puedes hacer esto, porque entonces por aquí no va a ir bien. Gente que nos ayude; asesores técnicos, asesoras en este caso, para darle seguimiento a cada emprendimiento.
Así que no es, fíjense ustedes, no un programa en el que se da un dinero y con tanta necesidad que hay, pues yo lo ocupo para pagar mis deudas y adiós. ¡No, no, no, no! Se trata de invertir, de hacerlo bien, de darle seguimiento y tener frutos; tener un negocio organizado y administrado por ustedes.
Así que de eso se trata. Este año, con una inversión de 100 millones de pesos, tendremos 4 mil proyectos productivos; 4 mil nuevos productos o servicios; 4 mil sueños hechos realidad; 4 mil mujeres que echarán a volar sus sueños y lo harán realidad.
Después de este Capital Semilla, como les digo, se abrirán líneas de crédito de entre 10 mil pesos a 100 mil pesos, adaptadas a las necesidades de cada una de ustedes. Pero primero, que funcione el negocio; primero que salga bien.
Y ya que esté dando frutos, que pase un tiempo en el que se va consolidando el negocio, entonces damos el siguiente paso. ¿Les parece? Bueno, entonces así vamos a trabajar.
Obviamente, vamos a dar créditos, unos primeros, que no van a tener intereses. Y ya otros, los más altos, sí, y van a ser de muy poquito. En general, es que mientras nosotros tengamos una asesora, un apoyo técnico con ustedes, sabremos que cada peso que se invierta, va a tener buen futuro. De lo contrario, sólo son llamaradas de petate, en donde damos recursos, etcétera y no sabemos más, qué pasó.
No. Nosotros queremos que esto funcione. Y ahorita me comentaba María Elena, que de la primera generación que salió hace, la primera generación, pero, ¿cuándo empezó? En mayo, a finales de mayo. Ya hay negocios, ya hay muchos negocios que están funcionando, que los voy a ir a ver.
A final de año, vamos a hacer un gran encuentro con sus negocios; una gran feria, que lleven ahí sus negocios y que muestren al mundo y a la Ciudad de México, que sí funciona.
Y les encargo también, aquí a las compañeras, que por favor, revisemos los negocios. Que siempre —ya éste es un tema estructural— lamentablemente, pues podemos hacer sólo de comida, de confección, etcétera. Entonces, quiero mujeres que se atrevan a ir más, más y más. Entonces, sé que se pueden hacer. Entonces, a veces nada más queremos hacer postres para vender o queremos, no, no, no, pensemos y vámonos en serio, a pensar qué otro tipo de negocios nos pueden dejar más. Todo puede funcionar muy bien, si lo hacemos bien.
Entonces, piensen, sueñen lo que pretendan hacer. Y aquí les vamos a apoyar a capacitar, a brindar todo lo que requieran, para que ese sueño que tengan se haga realidad.
Entonces, no sólo extendamos lo que hacemos en casa ahora, para vender. Piensen en más, piensen en una fábrica pequeña, algo que produzca. Piensen en las muchas necesidades que hay, y que ustedes están imaginando cómo resolverlo. ¿De acuerdo? Ese es otro acuerdo que hacemos el día de hoy.
Partimos de que este programa combate tres desigualdades: la desigualdad económica, la violencia de género y la desigualdad en los cuidados.
Frente a estas tres grandes desigualdades, con este programa proponemos las tres grandes R’s de la autonomía: la primera R, de recursos, de tener recursos; la segunda R de redes y la tercera R, de redistribución.
Recursos, para garantizar la autonomía; redes para acompañarnos y no estar solas y redistribución de los cuidados, para liberar el tiempo.
Durante siglos, las mujeres han sostenido la economía, porque han mantenido los hogares, han levantado barrios y comunidades enteras; han sacado adelante a sus familias, han trabajado, emprendido, cuidado y luchado, sin reconocimiento ni oportunidades. Las mujeres han sostenido el mundo.
Es tiempo de que el mundo sostenga a las mujeres. Así que este programa es parte de esa reflexión.
Por eso, nuestra primera R de recursos, es importante. ¿Por qué poner recursos en manos de las mujeres? Porque todavía enfrentamos una profunda desigualdad económica. En México, la brecha salarial hace que las mujeres perciban un salario 23 por ciento inferior, al de los hombres con trabajos idénticos. Sólo por ser mujeres, 23 por ciento menos de salarios.
Y la tasa de participación económica de las mujeres, es de 53 por ciento superior al promedio nacional; pero muy inferior al 78 por ciento de los hombres que participan económicamente.
Así que esa desigualdad económica se refleja en estos dos datos. Además, el sistema financiero tradicional, ha funcionado históricamente como una fábrica de desigualdad. Durante demasiado tiempo, los bancos dieron la espalda a millones de mujeres, y construyeron muros invisibles para los sectores más humildes, negando el crédito a millones, no por falta de trabajo o por falta de esfuerzo, sino por falta de patrimonio, de avales o de apellidos.
Así, el sistema financiero ha reproducido la injusticia, financiando el privilegio y castigando la pobreza. Prestando a los que ya tenían todo, ¡le prestan a los ricos! Y excluyen a quienes sólo tienen su talento, su fuerza para prosperar. Esa es la realidad.
Nosotras queremos hacer exactamente lo contrario: poner los recursos públicos, donde históricamente estuvieron las puertas cerradas.
¿Quién de ustedes se atrevió a ir a un banco a pedir un crédito? Y las que se atrevieron, fueron rechazadas, ¿no? Así que trabajamos al revés de como trabaja o como trabajaba en algún tiempo, el sistema financiero.
La segunda R es de redes de acompañamiento. El dinero por sí solo, no construye autonomía. Un componente clave de este programa, es ese proceso feminista, vamos a llamarle, a ese proceso al que me acabo de referir.
Se necesita formar, tomar conciencia, pero también, técnicamente fortalecernos y hablar de mercadotecnia, de inteligencia artificial, para que nosotros la dominemos y no al revés. De finanzas, así como acompañamiento integral, para acuerpar lo que queremos, que es el empoderamiento y trayectoria como emprendedoras.
Con este programa, construimos redes de apoyo mutuo, solidario, sororo, entre mujeres. Cuando las mujeres se encuentran, comparten sus saberes, se apoyan, se acompañan y multiplican su fuerza.
Así que, que cada generación de Capital Semilla, se convierta también en una red de mujeres. Que quien encuentre una puerta abierta, la sostenga para que puedan pasar por esa puerta, más mujeres.
La autonomía es personal, pero también es política y se construye colectivamente. Contar con independencia económica, es una herramienta para enfrentar también la violencia de género. Sabemos que si ustedes no tienen ingresos propios, si las mujeres no cuentan con esa autonomía, pueden quedar atrapadas en relaciones de dependencia, de desigualdad, de miedo y de violencia.
No queremos a las mujeres dependiendo; no queremos a las mujeres que, por miedo a quedarse solas, porque no tengan nada que ofrecerles a sus hijos, a que tengan miedo a rechazar la violencia, no queremos. Queremos mujeres decidiendo en libertad, queremos fortalecer y hacer poderosas a las mujeres, para que rompan la violencia y puedan salir adelante con sus hijos.
Así que, que no se detenga el proceso de libertad de una mujer, por falta de recursos económicos. De esto se trata, y eso es lo que queremos combatir.
Entonces, queremos mujeres que jamás tengan que permanecer en una relación violenta, por falta de recursos. Queremos mujeres libres para emprender, libres para decidir, libres para construir patrimonio y generar ingresos; libres para elegir el rumbo de sus vidas y libres de violencia.
Siempre vivas, siempre libres y siempre iguales. Eso es lo que queremos para ustedes. La independencia económica es el derecho de las mujeres, de soñar sin permiso de nadie, de soñar sin miedo.
Y llegamos entonces a la tercera R, de redistribución. Casi dos de cada tres mujeres que no trabajan fuera del hogar, lo hacen por la enorme carga de trabajo doméstico y de cuidados, que llevan sobre sus hombros. Por eso, hablar de autonomía económica de las mujeres es también hablar de cuidados.
No podemos pretender que las mujeres trabajen y emprendan en igualdad de condiciones, si al mismo tiempo tienen que cuidar. Y ese es el tema. ¿Por qué no sale una mujer a conseguir un empleo afuera? Porque, ¿con quién deja sus hijos? ¿Por qué las mujeres piensan en emprender algo que está en su casa?
Porque ahí están cuidando a los hijos. Porque la carga de cuidados es lo que ha impedido históricamente, esa división sexual del trabajo, que lamentablemente sigue existiendo; de que los hombres van afuera a conseguir los ingresos y las mujeres se quedan en casa cuidando a la familia, como si eso no fuera trabajo.
Entonces, tenemos ese problema. Muchas mujeres no pueden encontrar empleo, generar ingresos, por la carga de los cuidados. Así que este programa forma parte de una política integral de justicia a las mujeres, que incluye la construcción de un gran Sistema Público de Cuidados.
Es decir, que redistribuyamos la tarea de cuidar entre la familia, con la pareja y la familia, pero también en la sociedad, y que los gobiernos también seamos parte de los cuidados.
Quiero que cada una de ustedes conozca el Sistema Público de Cuidados que estamos haciendo, principalmente en las Utopías. Les encargo que vayan, que los conozcan. Ahí tendremos Centros de Cuidado y Desarrollo Infantil, lo que antes se llamaba guarderías, donde se recibe a los niños y niñas, desde 45 días de nacido hasta los seis años. De 6:30 de la mañana a 6:00 de la tarde, y además gratuito.
Así que esto que les digo, no es un sueño, ya es una realidad. Y les pido que vayan, acudan y lo aprovechen.
Bueno, queremos terminar en el 2030, este gobierno, con 300 Centros de Cuidado y Desarrollo Infantil, que les acabo de comentar, a lo largo y ancho de toda la ciudad.
Y también, comedores populares en donde ustedes no tengan todos los días que estar pensando: ¿qué voy a hacer de comer?, y luego hacer de comer, sino que simplemente vayan a recoger su comida subsidiada, nutritiva y súper sabrosa.
O también, hay lavanderías públicas en donde —gratuitas por supuesto— en donde, mientras que se está lavando la ropa, ustedes pueden tomar un descanso. Porque en las Utopías hay spa para mujeres, para un masajito, para apapachar a las que siempre han apapachado a la familia.
Todo eso ya existe, ya es una realidad y lo estamos haciendo masivo, en la Ciudad de México. Así que ya, este programa, como decíamos, está cambiando a miles de mujeres. Aquí están presentes mujeres que, por ejemplo, María Fernanda, ¿dónde está? joven de 26 años, con discapacidad auditiva, diseñadora gráfica por su cuenta, freelance le llaman, ya con este apoyo podrá adquirir herramientas para fortalecer su trabajo y hacer crecer su proyecto.
También está Vicenta, de 54 años, que pertenece a una comunidad indígena; Vicenta vive sola y elabora con sus propias manos, servilletas bordadas artesanalmente. Para obtener ingresos, recurre a las calles vendiendo sus productos. Hoy queremos que este trabajo se transforme, se mejore; que ese talento pueda ser respaldado por la ciudad y lo haga de manera formal. Por eso está aquí.
Y así, también tenemos a María de Jesús. ¿Dónde está María de Jesús? Bueno, que también a los 83 años, quiere hacer desayunos para vender, así que vamos a apoyarla.
Y bueno, queremos, fíjense, en estos días está en nuestra ciudad, Angela Davis, una de las pensadoras y activistas feministas, más importante de nuestra época. Una mujer que desde hace medio siglo, lucha contra el racismo, la discriminación, el colonialismo, la violencia, y por la libertad y los derechos de las mujeres. Es una gran, gran mujer, que hoy está en la Ciudad de México.
Esta tarde tendré el honor de reunirme con ella y entregarle las llaves de la Ciudad de México, símbolo de que ésta es la casa de ella, y que aquí también se defienden las causas de su vida.
Angela nos ha enseñado que ninguna mujer será libre, mientras otras sigan atadas a la violencia, a la pobreza o a la desigualdad. Angela Davis es una inspiración, hoy más que nunca, en un mundo en el que soplan vientos en retroceso, y que hay quienes quisieran encerrarnos de nuevo a las mujeres, entre cuatro paredes.
Así que, frente al avance de la ultraderecha, hoy decimos alto y claro, que el movimiento feminista es imparable, ¡y que no daremos ni un paso atrás!. ¡Y que daremos mil pasos hacia adelante, por los derechos de la mujer!
Venimos desde muy antiguo, y vamos muy lejos. Nos respaldan las que lucharon antes, y caminamos por las niñas que vendrán; por las que fueron, por las que son y por las que serán.
Que este sembrado de Capital Semilla, florezca en libertad, en autonomía, en dignidad y empoderamiento feminista.
Durante siglos, el dinero, la propiedad, el patrimonio y el crédito, tuvieron rostro masculino. Hoy, la transformación tiene rostro de mujer. Es Tiempo de Mujeres, tenemos a una Presidenta, Claudia Sheinbaum, la primera presidenta del país, ejemplo e inspiración de todas.
¡Que viva la lucha de las mujeres!
¡Que vivan las mujeres de la Ciudad de México!
¡Que viva la Ciudad de México feminista!
Muchas gracias.
Presentadora: …Capital Semilla para la Autonomía Económica de las Mujeres, de esta Capital de la Transformación.
Nos acompaña la representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en México, la maestra Silvia Morimoto; la coordinadora general del Programa de Autonomía Económica de las Mujeres, doctora María Elena Esparza Guevara; la directora general de Financiera para el Bienestar del Gobierno de México, maestra Rocío Mejía Flores.
Saludamos a las beneficiarias del Programa Capital Semilla, Vicenta Gerosa Pérez Pérez, María de Jesús Bernal Romero, Andrea Lizeth García Ramírez, María Fernanda Cruz Hernández, Julia Hernández Armendariz, Mayra Selene Mateos Mesa.
A la presidenta de Fundación Palma, licenciada Fery Palma; la vicepresidenta de CANACO Ciudad de México, licenciada Tania Hernández Peralta; la presidenta de la Comisión de Inclusión y Diversidad del Consejo Coordinador Empresarial, licenciada Blanca Estela Pérez.
Vicepresidenta de Líderes Empresariales Mexicanas, licenciada Brenda Rubio; la subsecretaria de Participación Ciudadana y Prevención del Delito de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, licenciada Paulina Salazar Patiño.
Saludamos también, a la directora general de CENEVAL, doctora Carmen Enedina Rodríguez Armenta.
Presidiendo esta entrega de Capital Semilla para la Autonomía Económica de las Mujeres de esta gran ciudad, nos acompaña la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, licenciada Clara Brugara Molina.
Damos inicio, cediendo el uso de la palabra a la coordinadora general del Programa de Autonomía Económica de las Mujeres, doctora María Elena Esparza Guevara, adelante.
Coordinadora general del programa de Autonomía Económica de las Mujeres, María Elena Esparza Guevara (MEEG): Buenos días, otra vez. ¿Cómo están? Muy emocionadas, las veo, sí, eso. Nosotras también estamos muy, muy emocionadas, de encontrarnos con ustedes, emprendedoras de la segunda generación de Capital Semilla para la Autonomía Económica de las Mujeres.
Con un presídium, aliadas, invitadas especiales y con mucha, con muchísima gratitud, a la jefa de Gobierno, la licenciada Clara Brugada Molina. ¡Bravo!
Ella ha logrado una hazaña en política pública feminista, gracias a su visión para transformar las utopías en realidades. Ésta es la primera vez que un gobierno destina recursos en exclusiva y en específico, para promover la autonomía económica.
Hoy podemos decirle a miles de emprendedoras —ya son 2 mil 830, si sumamos a las mil 436 de la primera generación— que no están solas. En el Gobierno de la Capital de la Transformación, sí creemos en su negocio: ese que quizá llevaban años deseando poner, pero no había condiciones estructurales para lograrlo.
La historia ha cambiado. Como lo dijo ayer Angela Davis en la UNAM: debemos transformar justo, las estructuras que producen desigualdades. Y eso es lo que está pasando en la Ciudad de México.
Jefa de Gobierno, querida Clara: la segunda generación de este estímulo único y no reembolsable de 25 mil pesos, está integrada por mil 393 emprendedoras de las 16 alcaldías. Aquí están.
Desde la secretaría que encabeza la maestra Daptnhe Cuevas Ortiz, hemos recorrido 32 Territorios de Paz e integrado la mayor diversidad de mujeres.
Ocho de cada 10, son jefas de hogar y el 49 por ciento tiene responsabilidades de cuidado, que hasta antes de la existencia de esta iniciativa, les impedían capitalizarse para emprender.
El 10 por ciento de las beneficiarias pertenecen a pueblos minoritarios; 11 por ciento viven con alguna discapacidad y 12 por ciento son adultas mayores.
Aquí nos acompaña, por ejemplo, doña María de Jesús Bernal, quien a sus 83 años, ¡83! decidió convertirse en emprendedora. Eso es empoderamiento. ¡Bravo para ella! También hay madres buscadoras, mujeres afrodescendientes y de la diversidad sexual.
Entre los giros de negocio más frecuentes, destacan bisutería, belleza, y alimentos; pero también hay negocios de cursos vacacionales para infancias con discapacidad, producción de flores nativas y comestibles, o una máquina expendedora de líquidos de limpieza. Vean qué original.
La versatilidad del programa de Autonomía Económica nos permite articularnos y servir desde distintos frentes.
Nos unimos con INJUVE, para integrar a madres solteras jóvenes; con SEPI para apoyo a artesanas indígenas, y con SEDECO para enseñarles a registrar sus marcas ante el IMPI.
También y por eso agradezco la presencia de la subsecretaria de Participación Ciudadana y Prevención del Delito de la SSC, nuestra aliada Paulina, con quien sumamos a mujeres de Reconecta con la paz y Alto al Fuego; así como a la Subsecretaría de Ordenamiento Territorial de Gobierno, con quien ahora tenemos además, trabajo en conjunto a favor de la reinserción económica de mujeres que vivieron temporalmente privadas de su libertad.
A muchas de ustedes las conocimos en las jornadas Casa por Casa, en el martes de Audiencia Ciudadana o en las Utopías. Les quiero contar algo muy bonito. Desde la Utopía Elena Poniatowska, estamos estrenando nuestra Escuela de Autonomía Económica, que territorializará el proceso formativo de mentorías feministas; esas que nos unen cada martes.
Ese es el corazón de este programa, que late en la periferia para descentralizar los emprendimientos. Un modelo de capacitación que combina herramientas de técnicas de contabilidad, mercadotecnia o inteligencia artificial, con alfabetización en derechos y fortalecimiento de la autoestima, basadas en una palabra clave que repetimos cada martes en nuestras clases: merecer.
Cada una de ustedes, merece ese lugar que está ocupando. Y merece ser dueña de su propio negocio. Hace dos semanas, llevamos a cabo la graduación de la primera generación, en donde cada emprendedora recibió un diploma sellado por CENEVAL, como ustedes lo harán muy pronto.
Gracias, querida doctora Carmen, que estás acá atrás, por decir sí a esa idea, desde el primer minuto.
También tenemos un muy orgulloso 88 por ciento de asistencia, a estas sesiones semanales, y éstas pueden ocurrir gracias a ponentes que donan su tiempo, como Fery, Brenda, Alicia, Paola, gracias a todos.
También, a los convenios que hemos firmado, por ejemplo, con CANACO —aquí está Tania—; con universidades como la Panamericana y Colectivas a favor del emprendimiento, como Fundación Palma.
Ahí están las compañeras que donan, jefa, muchas horas, a la formación. Y eso nos permite ofrecer una currícula variada y de alto nivel, durante dos meses, a cada generación.
Vienen en camino alianzas con FINABIEN —agradezco también a Rocío Mejía su presencia aquí—; ONU Mujeres, PNUD —aquí están Silvia y Sol—; Consejo Coordinador Empresarial, con Blanca.
Agradezco y reconozco también —me gusta siempre nombrar, porque los logros son colectivos—, a mi equipo. Todas ustedes las conocen: son las que están en los chats revisando las tareas. Entonces, gracias a todas: a Magdalena, a Maru, a Silvia, Caro, a Abi, a todas las monitoras, a Ximena.
A punto de cumplirse dos años del gobierno de Clara Brugada en la capital, queda demostrado que la transformación es feminista.
Queridas emprendedoras: conocerlas y acompañarlas es un privilegio. Escuchar sus historias, saber que con este Capital Semilla se compran su primer terminal para digitalizar sus pagos; que no hay edad para emprender, o que en clase descubren el valor de su tiempo. Y con eso, a ponerle precio a sus productos o servicios. Esa para mí es una experiencia profundamente conmovedora.
Gracias, jefa de Gobierno, por impulsar una revolución, no sólo de conciencias, sino de libertad para las mujeres.
Muchas felicidades a todas. El mayor aplauso es para ustedes y muchas gracias.
Presentadora: Muchas gracias, a la doctora María Elena Esparza Guevara. Se integra a este presídium, la secretaria de las Mujeres de la Ciudad de México, maestra Daptnhe Cuevas Ortiz. Bienvenida.
Enseguida, cedemos el uso de la palabra, a la doctora general del CENEVAL, doctora Carmen Enedina Rodríguez Armenta.
Directora general del CENEVAL, Carmen Enedina Rodríguez Armenta (CERA): Panotli, chihualtica, macualli tonalli. Muy buenos días a todas. Saludo con mucho respeto, a la jefa de Gobierno, Clara Brugada. Muchísimo gusto.
Desde CENEVAL estamos muy emocionadas, muy entusiasmados, porque con este… Bueno, y saludo por supuesto también, a quienes integran el presídium. Quiero mencionarles que desde hace algunos meses, cuando la maestra Daptnhe y la doctora María Elena Esparza, mencionaron esta importante Escuela de Autonomía Económica y estos cursos que se iban a dar a las mujeres, de inmediato CENEVAL levantó la mano y dijo: sí.
Porque el conocimiento necesita ser reconocido, el conocimiento que ustedes aprendieron en la escuela, en la vida, en el trabajo, en el cotidiano y eso, una institución como lo es CENEVAL, que evalúa, tiene que estar transformándose también.
Y CENEVAL se ha transformado; ha dejado de ser esa institución que solamente hacía exámenes rigurosos y complejos, para darse cuenta de que en realidad el reconocimiento tiene que ser todos los días, a todas las personas.
Y en ese sentido, celebro que ustedes se encuentren el día de hoy aquí, rompiendo estereotipos. Y porque nos dimos cuenta que la primera generación nos permitió conocer esta diversidad maravillosa de mujeres, que son jefas de hogar; que tienen responsabilidades de cuidado; jóvenes, adultas mayores. Todas nosotras, que tenemos algo que se llama flexibilidad cognitiva.
Es decir, nosotras aprendimos a hablar por teléfono —las que nacimos el siglo pasado, que somos algunas de por acá— aprendimos a hablar por teléfono diferente: vibraba el aparatito y nosotros íbamos, levantábamos el auricular y decíamos: bueno. Y desaprendimos eso para aprender ahora esto.
Y así es la vida, es un constante aprender y desaprender. Y celebro que ustedes estén ansiosas de este nuevo conocimiento, que la jefa de Gobierno y que todo el equipo nos permite, para que ustedes tengan algo que es muy importante, que es la equidad sustantiva, es la libertad.
Porque cuando hablamos de autonomía económica, estamos hablando de libertad; estamos hablando de tomar decisiones, estamos hablando del ejemplo de ustedes, para la siguiente generación de mujeres, que queremos sea cada vez mejor.
Siguiente generación de mujeres y de hombres también, que observan a las mujeres con un valor importantísimo en la vida de la sociedad.
Nuevamente, muchísimas gracias, querida jefa de Gobierno, a usted y a su equipo de trabajo, por permitir que CENEVAL de manera gratuita, vamos a estar entregando estas insignias, para que ustedes las presuman y digan: no, no solamente los de licenciatura, nosotras también, hicimos nuestro examen, hicimos nuestros cursos y tenemos este valor; nosotras sí sabemos. Y es importante que ustedes lo digan, lo presuman, lo vivan, con este merecimiento que las mujeres necesitamos.
Y en este proceso colectivo y sororo, la verdad es que yo me siento muy feliz y muy orgullosa de conocerlas y de saber que ustedes están cambiando la vida de todas esas familias.
Muchas gracias. Y gracias, desde CENEVAL, por permitirnos acompañarlas.
Presentadora: Continuamos ahora, cediendo el uso de la palabra, a la maestra Silvia Morimoto, representante residente del programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en México.
Representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, Silvia Morimoto (SM): Muy buenos días a todas y todos. Soy Silvia Morimoto, brasileña; tengo mis abuelos, que son hijos de inmigrantes japoneses y trabajo hace 30 años para las Naciones Unidas, con mucho orgullo. Y con felicidad quiero contarles que una de las prioridades que asumí en este trabajo, fue apoyar a las mujeres.
Creo que sin ustedes, no podríamos tener un mundo mejor; no podríamos ser un mundo más democrático, un mundo más inclusivo y un mundo mejor, para todas las familias. Estoy muy emocionada, porque ver a tantas mujeres y conocer sobre este Capital Semilla, es algo que si pudiera implementar en los ocho países en que he trabajado, me haría mucho más feliz.
Este chaleco que estoy usando, fue de un Capital Semilla de una mujer que salió de la cárcel y le ayudamos a trabajar y mejorar su bordado y hoy se vende en Europa. Y así, es eso a lo que aspiro para ustedes, amigas: que ustedes con ese Capital Semilla logren llegar a donde esa señora llegó y hoy es una gran empresaria.
Desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, es una gran, gran alegría, estar aquí hoy para acompañar este momento tan importante y emocionante.
Quiero reconocer y agradecer a la secretaria de Mujeres de la ciudad, a la maestra Daptnhe. Gracias, maestra, por la confianza y a todo su equipo, por hacer este programa, bajo el liderazgo de la doctora María Elena Esparza, una realidad.
Y de manera muy especial, quiero reconocer la visión de nuestra querida y flamante jefa de Gobierno, la licenciada Clara Brugada —querida jefa— por hacer de la Autonomía Económica de las Mujeres una prioridad. Si fuera jefa de Gobierno, también haría la Autonomía Económica de las Mujeres, una prioridad. Felicidades, gobernadora.
Hoy estamos aquí, para celebrar a mil 394 mujeres, que reciben ese Capital Semilla. Muchas de ustedes son emprendedoras, madres, esposas, hijas y cuidadoras.
Muchas trabajan todos los días, dentro y fuera de sus hogares. Y sabemos que muchas veces, aunque tenemos buenas ideas y ganas de salir adelante, no contamos con los recursos, con el dinero suficiente, los conocimientos o las oportunidades necesarias, para ese primer paso.
Por eso, este Capital Semilla es mucho más que un apoyo económico: es una oportunidad para creer en la idea y convertirla en un proyecto.
Es también una oportunidad para aprender, crecer y abrir nuevos caminos. Porque ustedes recibirán un apoyo económico, pero también capacitación y acompañamiento, en temas como finanzas, contabilidad, mercadotecnia e inteligencia artificial.
Como dijo nuestra colega, antes teníamos el teléfono, hoy tuvimos que desaprender y usar la tecnología digital; entonces ustedes tendrán toda esa capacitación.
Desde el PNUD, nos da mucho gusto acompañar especialmente a la formación, a la capacitación en la inteligencia artificial, porque creemos y queremos que nuevas tecnologías estén al alcance de todas ustedes, mujeres, y que puedan convertirse en herramientas para hacer crecer sus negocios y llegar a más clientes.
¿Y por qué no vender sus productos en Europa, en Brasil, en otros países? Con la tecnología, nosotros les vamos a ayudar a llegar a ese mercado.
Sabemos que iniciar un negocio no es siempre fácil; pero cuando una mujer tiene conocimiento, herramientas y confianza en sí misma, puede llegar muy lejos. Y cuando una mujer tiene sus propios ingresos, también tiene más libertad para tomar decisiones sobre su vida y su futuro.
Desde el PNUD, hemos trabajado con mujeres de distintas partes de México: mujeres rurales, mujeres indígenas, afromexicanas, emprendedoras y hemos visto algo muy importante: cuando una mujer tiene una oportunidad, puede transformar vidas. Y vidas no sólo de ellas, sino de sus familias y de toda su comunidad.
Por eso, nos llena de orgullo participar de este programa; seguir trabajando junto con la Ciudad de México, para fortalecer la Autonomía Económica de las Mujeres.
Y a todas las mujeres que hoy reciben este Capital Semilla, quiero decirles algo muy importante y de corazón: amigas, crean en ustedes, ayuden a otras mujeres. Este apoyo es una inversión en sus ideas, en sus talentos, en sus sueños.
Quizás hoy sea una pequeña idea, pero un proyecto nace en casa; un negocio que apenas está comenzando, pero con esfuerzo, aprendizaje y perspectiva, puede crecer y abrir nuevas oportunidades.
Que este Capital Semilla sea el primer paso. Que esa idea se convierta en un proyecto, que ese proyecto se convierta en un ingreso y que ese ingreso les dé seguridad, más bienestar, más libertad, para decidir sobre sus vidas.
Desde el PNUD, reiteramos nuestro compromiso de seguir trabajando junto a la Ciudad de México, para que ninguna mujer tenga que dejar de lado sus sueños, por falta de oportunidades.
Porque cuando una mujer avanza, avanza su familia, avanza su comunidad, avanza la sociedad y avanza la Ciudad de México.
Muchísimas gracias, gracias a todas.
Presentadora: Muchas gracias. Enseguida, toma la palabra, la secretaria de las Mujeres de la Ciudad de México, maestra Daptnhe Cuevas Ortiz.
Secretaria de las Mujeres de la Ciudad de México, Daptnhe Cuevas Ortiz (DCO):Muy buenos días. ¿Cómo se encuentran? Les dijimos, el día que inició la capacitación, que este día llegaba. Les prometimos además, que iba a haber un evento de entrega con la jefa de Gobierno y miren: aquí está. Les agradecemos muchísimo a todas.
Querida jefa de Gobierno, compañeras que nos acompañan en el presídium y en el proyecto a lo largo de toda la formación y de todas las componentes del programa: hoy estamos cumpliendo esta meta, que es entregar su beneficio, a nuestra segunda generación. Es decir, son ya más de 2 mil 700 mujeres, quienes han sido beneficiarias de nuestro Programa de Autonomía Económica.
Nos sentimos muy felices, porque éste es un sueño compartido. Les decía, al inicio de nuestra formación, que la jefa de Gobierno lo traía, que fue un compromiso de campaña; es una idea de cambiar la vida de las mujeres y que nos encantaba llegar y volverlo realidad con ustedes.
También es muy importante reiterar, que los institutos de las Mujeres, las secretarías de las Mujeres, toda esa institucionalidad creada, por un compromiso que hicieron los gobiernos en el marco de las Naciones Unidas, allá en la década de los noventa, siempre fue pensada para que las mujeres pudieran tener acceso a todos los derechos y para que esas instancias en el más alto nivel de gobierno, acompañaran a la política pública comprometida.
No es para que fueran depositario de los temas de las mujeres, sino para que acompañaran el trabajo de todas las dependencias; para que la visión de un gobierno se centrara en responder a erradicar la discriminación, la desigualdad y construir igualdad para las mujeres.
Esa es una idea. En los hechos, muchas instituciones como la nuestra, han tenido que volcar su tarea de manera central, a atender a las mujeres que son víctimas de violencias. Y esa no es una tarea menor; es una necesidad frente a los altos índices de violencia que todavía viven las mujeres.
Y como las dependencias no estaban dando el ancho y no le estaban respondiendo a las mujeres, pues los institutos o secretarías se dedicaron a hacer esa institución que acompañaba y que estaba como de solidaridad con las mujeres y empujando a las otras instituciones, sobre todo de acceso a la justicia.
Está bien, esa tarea no la podemos dejar de hacer. Cada mujer que sea víctima, necesita una respuesta institucional sólida y acompañamiento.
Sin embargo, no nos van a alcanzar las manos para atender a mujeres víctimas, si no trabajamos en erradicar las condiciones que permiten que esa violencia exista y que esa desigualdad se mantenga.
Y ahí es muy importante la visión de Clara Brugada, porque desde que era alcaldesa en Iztapalapa, ella comenzó a pensar de manera estructural, en cómo se gobierna para las mujeres, poniéndolas al centro y atendiendo sus necesidades.
Lo llevó como promesa de campaña, y ahora como jefa de Gobierno, nos tiene a todas y a todos en el Gobierno de la ciudad, trabajando a favor de las mujeres; estirando nuestra capacidad, de ver qué requieren y por eso existe este programa.
Lo hemos dicho siempre: la autonomía económica le da las mujeres libertad, les da futuro y les ayuda a concretar sueños. Porque ninguna mujer debe estar en ningún lugar por dependencia o por obligación.
Que las mujeres siempre estemos donde queramos estar y que nuestros sueños se concreten, a partir de la fuerza que construimos desde nosotras mismas. Y siempre, siempre, siempre, en colectividad.
Ninguna mujer ni nadie, sale solo avante, apachurrando al resto. Si no transformamos colectivamente, no cambiamos las condiciones de las mujeres. Nuestro programa, nuestro gobierno y nuestra secretaría, sólo quieren ser parte de esta transformación con ustedes.
Y de nueva cuenta, gracias a todas nuestras aliadas en este proceso.
Gracias.
Presentadora: Gracias. Nos comparte ahora su mensaje, en esta entrega de Capital Semilla para la Autonomía Económica de las Mujeres, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, licenciada Clara Brugada Molina.
ENTREGA A BENEFICIARIAS
Presentadora: Y éste es el mensaje de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, la licenciada Clara Brugada Molina, en esta entrega de Capital Semilla para la Autonomía Económica de las Mujeres, Capital de la Transformación.
Y vamos a pedirles, por favor, sean tan amables, que nos puedan apoyar para hacer la entrega representativa de este apoyo, a los integrantes de presídium.
Y se entrega el apoyo a Vicenta Gerosa Pérez Pérez, de 54 años de edad, perteneciente de la comunidad indígena, quien va a elaborar bordados de servilletas artesanales. Recibe el apoyo de manos de la jefa de Gobierno de la Ciudad de México. Gracias.
Enseguida, se entrega el apoyo para Andrea Lizeth García Ramírez, de 20 años, estudiante universitaria quien busca emprender en la fabricación y diversidad de productos. Le entrega este apoyo de Capital Semilla, la maestra Daptnhe Cuevas Ortiz, secretaria de las Mujeres.
El siguiente apoyo es para María de Jesús Bernal Romero; vamos a invitar, por favor, a la maestra Silvia Morimoto, si es tan amable de pasar con ella, para hacer entrega de esta tarjeta. María de Jesús tiene 83 años y va a buscar emprender en el negocio de los desayunos.
¡Felicidades! Un aplauso para ellas. Por que deciden hoy emprender y cambiar este rumbo que tiene su vida.
Enseguida, se entrega a María Fernanda Cruz Hernández. Ella tiene 26 años; es diseñadora gráfica y, como lo mencionó la jefa de Gobierno, busca ampliar sus diseños a pequeños negocios y emprendedores.
El siguiente apoyo es para Julia Hernández Armendáriz, de 58 años. Ella es diseñadora especializada en ropa para mujeres transgénero. Recibe este apoyo de manos de la maestra Rocío Mejía Flores. ¡Enhorabuena!
Por último, se entrega apoyo para Mayra Selene Mateos Meza. Mayra tiene 50 años y busca emprender con un negocio de florería.
¡Un fuerte aplauso para todas ellas!
Y por supuesto, para todas ustedes, que el día de hoy se suman a esta segunda generación de Capital Semilla para la Autonomía Económica de las Mujeres.
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