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Mensaje de la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, durante el evento "Sumando voluntades. Reconocimiento a los esfuerzos emprendidos en la Ciudad de México ante al pandemia de COVID-19 2020/2021"

Publicado el 11 Junio 2021

JEFA DE GOBIERNO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO (CSP): Muy buenas tardes.

Muchísimas gracias por este gran esfuerzo que representa, o representó –ya lo podemos decir casi en pasado– la Unidad Temporal Citibanamex, que atendió a cerca de 10 mil personas enfermas de COVID-19 en la Ciudad de México.

Como todos sabemos, la pandemia de COVID-19 tuvo un gran impacto en nuestra ciudad, un impacto no solamente en salud, sino también los impactos secundarios en términos del desarrollo económico y el empleo en nuestra ciudad.

Por las condiciones de la ciudad, por su población –que en un alto porcentaje tiene diabetes, hipertensión, obesidad– recibió la pandemia de una forma sumamente dura, pero fue justamente esta solidaridad que siempre caracteriza a los y las habitantes de la Ciudad de México lo que nos ha permitido salir adelante.

La ciudad requirió –en su momento más difícil– de más de 60 hospitales públicos y cerca de cinco hospitales privados para atender a los enfermos de COVID-19, en algunos momentos con altísimas saturaciones.

La coordinación entre las distintas instituciones de salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social, el ISSSTE, los Institutos Nacionales de Salud, los institutos… más bien, los Hospitales Generales de la propia CCINSHAE, la solidaridad y la entrega de los médicos de la Marina, de la Secretaría de la Defensa Nacional, permitieron que cualquier persona que estuviera enferma de COVID tuviera la posibilidad de atención en un hospital en nuestra ciudad.

Inclusive, se desplegó una atención que fue también una combinación entre las instituciones públicas y privadas de atención en casa a los distintos enfermos de COVID en su momento más álgido –que llegó a ser en esta segunda ola que tuvimos a mediados de enero de este año–.

Pero fue fundamental, también, la colaboración con las instituciones privadas, particularmente en la construcción de esta Unidad Temporal Citibanamex.

Aquí se atendió –como ya dije –a cerca de 10 mil personas, 10 mil familias que veían a sus familiares con distintos niveles de enfermedad y que sabían que en esta Unidad eran atendidos de una forma no solamente profesional, sino también cálida.

Y eso fue gracias a distintas instituciones privadas que permitieron la constitución de esta Unidad Temporal Citibanamex –que aquí ya se ha planteado–: la Fundación Carlos Slim, Walmart, Bimbo, Barcel, Fundacion Sertull, Fundación Coca-Cola, Coca-Cola FEMSA, Coppel, HSBC, INFRA, Codere, Citibanamex, Laboratorios Takeda, bajo la coordinación –quiero decirlo aquí– de Alejandro Soberón que, sin su liderazgo, esta Unidad realmente nunca hubiera sido posible; así que: muchas gracias, Alejandro.

Y, además, bajo el enorme liderazgo de quien coordinó esta Unidad Temporal desde la perspectiva medica: Rafael, realmente eres un héroe de la Ciudad de México, eres, junto con todo el personal de Salud, no solamente de la Unidad Temporal Citibanamex, sino también de todas las instituciones de salud públicas, también privadas, que atendieron a los enfermos de COVID, que fueron los grandes héroes y heroínas de esta historia.

Aún ayer, saliendo de mi oficina, me encontré a una doctora de las instituciones de Salud de nuestra ciudad –de un hospital– y me dijo –de una manera muy emotiva– lo que vivieron durante más de un año en estos hospitales.

Hoy se dice fácil, pero haber estado en esta empresa –que continúa, porque hay que decir que continúa en distintos hospitales y Centros de Salud de nuestra ciudad, públicos–, lo único que tenemos en esta gran historia que ha vivido el mundo –pero particularmente nuestra ciudad– es un enorme agradecimiento.

Reyna, también, la Jefa de Enfermeras, de verdad, muchísimas gracias; a veces, son los médicos quienes se llevan el reconocimiento, pero la labor de Enfermería de todos los hospitales ha sido fundamental y, particularmente, esta Enfermería especializada que has encabezado; de verdad, muchísimas gracias por este trabajo.

Así que, hoy llegamos al cierre de esta gran experiencia del Citibanamex en nuestra ciudad y nos deja, pues realmente muchísimas enseñanzas; una de ellas es –dentro de las propias instituciones de Salud– la necesidad del vínculo entre la investigación y la salud y, ahí, la UNAM, el Instituto Nacional de Nutrición jugaron un papel fundamental.

Esta Unidad, que fue creada de una manera temporal, no solamente tuvo la labor de atención, sino que realmente aquí se desarrolló una investigación fundamental para el tratamiento del COVID –no solamente en la Ciudad de México, sino en distintos estados de la República–; así que muchas gracias a la Universidad Nacional, y muchas gracias, David, por todo este esfuerzo que han puesto y que pusieron en la atención de la pandemia y, en particular, en la Unidad Temporal.

Así que muchas gracias a las fundaciones, muchas gracias a todo el personal de Salud.

Y, quiero cerrar con algunas reflexiones –porque son también fundamentales–: Aquí, en la Unidad Temporal Citibanamex, se atendieron de todos los lugares de México, no solamente de la ciudad, sino de todos lugares de México; aquí se atendió a ricos y se atendió a quien no tenía recursos económicos, sin cobrarle absolutamente nada por la atención de la salud.

Aquí se mostró que la división, el clasismo, el racismo no llevan a ningún lado; aquí se mostró que la atención es única; aquí se mostró el alma de los habitantes de la Ciudad de México, que siempre y siempre será la solidaridad y el apoyo mutuo; que la información veraz y la solidaridad de nuestra ciudadanía siempre van a prevalecer; que la administración honesta y transparente de los recursos siempre nos permiten que podamos dar mucho más.

Y, sobre todo, aquí se mostró –aun con esta coordinación pública y privada– que la Salud debe ser un derecho, y que la Salud es parte de los grandes derechos de nuestra ciudad.

Así que, en esta Ciudad Innovadora y de Derechos, el Citibanamex siempre guardará un espacio fundamental.

Muchas gracias a todos y a todas.

DIRECTOR MÉDICO DE LA UNIDAD TEMPORAL CITIBANAMEX, RAFAEL VALDEZ VÁZQUEZ (RVV): Buenos días a todas y a todos; se vale, se vale llorar.

Gracias distinguidos miembros del presídium, gracias, quienes hoy nos acompañan en esta Ceremonia de Clausura y de Reconocimientos al Personal de Unidad Temporal COVID-19, un día importante y significativo para todos los que estuvimos involucrados en este enorme proyecto.

Y, a continuación, daré algunos resultados de la Unidad Temporal en este recinto.

El esfuerzo realizado para convertir el Centro de Convenciones más grande de México y de América Latina en una Unidad Temporal, fue realizado por un equipo extraordinario de profesionales y técnicos que entregaron una Unidad segura –en todos los sentidos– y perfectamente equipada en un tiempo récord.

La ampliación para enfrentar el segundo pico de la pandemia incluyó una Terapia Intensiva de 64 camas y la instalación de un tomógrafo y, todo esto también, en muy corto tiempo.

A partir de diciembre tuvimos –además de la Terapia Intensiva Ampliada– 38 camas de Terapia Post-intensiva, 100 camas con equipos para terapias de puntas nasales de alto flujo y 424 camas de hospitalización.

Durante el segundo pico de la pandemia llegamos a tener un máximo de 62 ingresos por día.

Desde la planeación hasta hoy, la mística en todos los equipos de trabajo siempre fue ¿cómo podemos hacer más por los pacientes? La respuesta siempre estuvo en un disciplinado ejercicio de las buenas prácticas, tanto operativas, técnicas como médicas.

La Unidad Temporal COVID-19 innovó desde junio del año 2020 incorporando a su Modelo de Gestión de la Oxigenoterapia el uso de puntas nasales de alto flujo y, con su uso, se logró evitar que el 68 por ciento de los pacientes graves requirieran de apoyo mecánico ventilatorio.

En junio del 2020, también con la estadística e información estratégica obtenida durante las primeras semanas de gestión, identificamos a los pacientes que se quedaban en casa como un grupo poblacional al que había que atender en los primeros días de síntomas; existía en ese rango una oportunidad para prevenir que un porcentaje importante de ellos llegara semanas después al hospital en condiciones muy graves.

Ahí, creamos el Modelo de Hospitalización Anticipada e instalamos módulos de triage en ocho puntos estratégicos de la ciudad para poder identificar a dichos enfermos y así referirlos a nuestra Unidad o derivarlos a otros hospitales.

Al cabo de un año, en dichos módulos se hicieron 13 mil 503 valoraciones y casi 6 mil pacientes fueron referidos a nuestra Unidad.

Nada podría haberse alcanzado si fundaciones, gobierno, academia, personal de bata blanca, bata gris, no hubieran sido movidos por un enorme deseo de ayudar a las personas y salvar la mayor cantidad de vidas posibles.

Tuvimos, desde 48 puntos de referencia, 9 mil 088 ingresos y 95.2 por ciento de ellos fueron dados de alta, recuperados y de regreso con sus familias.

Muchas veces escuché que así solo atendíamos a pacientes que no estaban graves; nada más alejado de la realidad, en la Unidad temporal atendimos a 2 mil 596 pacientes en estado crítico; mil 793 pacientes con COVID grave fueron atendidos en la Unidad de Cuidados Intermedios con el apoyo de puntas nasales de alto flujo; y, 803 pacientes requirieron de la Unidad de Cuidados Intensivos.

Con nuestro Modelo de Hospitalización Anticipada y nuestros pilares terapéuticos estandarizados, la mortalidad global fue del 3.7 por ciento; y, en los pacientes en estado crítico fue del 13 por ciento.

En casa, mi familia me bromea diciendo que inició siendo una Unidad Temporal y terminó siendo el Instituto Nacional COVID; lo cierto, es que el personal y especialidades trabajando en la Unidad temporal COVID-19 fueron aumentando conforme creció el número y la complejidad de los pacientes que atendimos, es así que se generaron equipos multidisciplinarios e, incluso, de alta especialidad.

Me enorgullece decir que fui parte de un hospital donde se practicó una medicina orientada hacia la excelencia, con una vocación muy humana.

La salud emocional del paciente también fue una prioridad, desde un inicio fomentamos la comunicación del paciente con su familia y mantuvimos una estrecha comunicación vía remota y presencial con los familiares.

En la Unidad Temporal sistematizamos el seguimiento a pacientes posterior al alta hospitalaria y es así que, a 8 mil 475 pacientes se les dio seguimiento por 21 días; y, a mil 351 pacientes hasta por 90 días.

Implementamos tratamientos innovadores, tal fue el caso del Remdesivir –administrado a mil 329 pacientes–; constatamos que administrando el fármaco de manera oportuna y en pacientes con factores de riesgo para gravedad se logró una reducción hasta del 57 por ciento en la probabilidad de agravamiento.

La seguridad del personal dentro de la Unidad fue una de nuestras prioridades y es así que, a través de todos nuestros protocolos, toda la ingeniería de ventilación y sistemas de vigilancia logramos tener una de las tasas más bajas de personal contagiado.

El equipo de bata gris, con los servicios de soporte hospitalario, proporcionó todo lo necesario para que los equipos clínicos pudieran desempeñarse con alta eficiencia; un reconocimiento a todos ellos por su extraordinaria labor, así como a los servicios de ambulancias que trabajaron con un compromiso y profesionalismo excepcionales.

Mi más profundo agradecimiento a las fundaciones y empresas donantes que hicieron esta Unidad posible, en especial mi profunda admiración y gratitud hacia Grupo CIE y la Fundación Carlos Slim, su visión y apoyo y filantropía salvaron miles de vidas e hicieron una diferencia en el curso que tuvo la pandemia en la Ciudad de México.

Quiero agradecer al Gobierno de la Ciudad de México, encabezado por la doctora Claudia Sheinbaum, por su visión y compromiso para enfrentar esta emergencia sanitaria; contamos siempre con su apoyo, doctora, para tener a los más de 2 mil profesionales de la salud que colaboraron en distintos momentos en esta Unidad Temporal.

Agradezco a la doctora Oliva López, secretaria de Salud y a la doctora Rosaura Ruiz, secretaria de Educación, Ciencia y Tecnología –ambas de la Ciudad de México– por su apoyo a las iniciativas que requirieron un trabajo conjunto, ya sea con alcaldías, jurisdicciones sanitarias, finanzas, Recursos Humanos u otros institutos nacionales.

Mi reconocimiento y gratitud al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” –mi alma máter– y, en especial, al doctor David Kershenobich por su invaluable colaboración y sabios consejos durante 14 meses.

Agradezco también a la UNAM, al doctor Germán Fajardo, doctor Graue, por haber contribuido desde el inicio de este proyecto con su visión y con el personal, y también con convocatorias que permitieron empezar las actividades de una forma óptima y temprana.

Un agradecimiento especial a Pfizer porque, gracias al Programa del Servicio Médico Voluntario Global, pude ser parte de este proyecto y poner en práctica los valores más importantes que compartimos en esa empresa: coraje, equidad, excelencia y alegría.

A los especialistas de diferentes instituciones, que aportaron en algún momento con su trabajo e ideas; mi reconocimiento y admiración a los trabajadores de bata blanca –médicos y enfermeras– y a los trabajadores de bata gris, que sacrificaron tiempo con sus familias y vivieron meses muy demandantes en lo laboral y en lo emocional, con dedicación absoluta y también con mucho profesionalismo; para aquellos que fue su primera experiencia laboral, espero que nunca olviden lo que aquí aprendieron.

Equipo directivo, el equipo de liderazgo y el personal de Cuidados Intensivos hicieron un trabajo excepcional, extraordinario, toda mi admiración y gratitud hacia ustedes.

Me despido de compañeros y amigos de un proyecto que pasa a la historia de esta ciudad; con gratitud y orgullo, dejamos un pedazo de corazón en estas instalaciones, fue un honor servir junto a todos ustedes en esta causa.

Y, termino con un fragmento del poema de Mario Benedetti:

“Cuando la tormenta pase y se amansan los caminos, y seamos sobrevivientes de un naufragio colectivo.

Con el corazón lloroso (…) nos sentiremos dichosos tan solo de estar vivos.

(…)

Valdrá más lo que es de todos que lo jamás conseguido seremos más generosos y mucho más comprometidos.

(…)

Y todo será un milagro y todo será un legado y se respetará la vida, la vida que hemos ganado”.

(…)

Muchas gracias.

DIRECTOR DEL INSTITUTO DE CIENCIAS MÉDICAS Y NUTRICIÓN “SALVADOR ZUBIRÁN”, DAVID KERSHENOBICH STALNIKOWITZ (DKS): Bueno, buenos días; saludo a todos en el presídium y a ustedes.

Pues, déjenme decir que realmente es un acto muy significativo al que estamos asistiendo el día de hoy, porque –leyendo entre líneas– por una parte, está lo que se pudo ayudar a toda la gente que tenía COVID, yo creo que ha sido un caso muy significativo para poder atacar y actuar en forma adecuada ante esta pandemia. Y yo creo que todos reconocemos eso.

Pero decía yo que entre líneas hay mucho que aprender, alguna de las cosas que son muy importantes es la humildad y la colaboración de todo el personal que aquí trabajó; es sorprendente cómo en un periodo de tiempo tan corto se pudieron lograr la cohesión de voluntades para poder atender un problema de esta magnitud, ese aspecto que tiene que ver con humanismo, yo creo que es un aspecto muy relevante que hay que destacar.

El otro punto –que creo que también es muy importante– es cómo la evidencia científica puede ayudar al manejo de estos pacientes, porque no teníamos vacunas, no teníamos medicamentos, pero, sin embargo, el poder implementar medidas de seguridad y algo que se aprendió aquí –que fue el poder administrar oxígeno en forma temprana a las personas– se volvió muy importante, y esas son cosas que debemos de guardar en la memoria, por si hubiera una recaída de esta pandemia.

El poder atender a los enfermos en forma temprana, el poderles dar oxígeno, el poderles dar seguimiento en forma cotidiana es muy relevante.

Yo estoy seguro que el avance científico permitirá, como ya permitió encontrar vacunas, y permitirá tener nuevos tratamientos en el futuro que nos ayuden a controlar esta pandemia.

Termino expresando mi más sincera felicitación a la Fundación Slim, a la Ciudad de México y a todos los que aquí participaron en forma cotidiana en la atención de estos enfermos.

Muchas gracias.

*RECONOCIMIENTOS AL PERSONAL DE BATA BLANCA Y BATA GRIS DE LA UNIDAD TEMPORAL COVID-19, EN EL CENTRO CITIBANAMEX:

  • Director del Instituto de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, David Kershenobich Stalnikowitz

  • Director Médico de la Unidad Temporal Citibanamex, Rafael Valdez Vázquez

  • Directora de Enfermería de la Unidad Temporal COVID-19 Citibanamex, Reyna Albertina Rosas Loza

  • Director de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, Germán Fajardo Dolci

  • Subdirectora médica, Lidia Moreno Castañeda

  • Subdirector médico, Héctor Herrera Bello

  • Jefe de terapia intensiva, Adrián Palacios Chavarría

  • Jefe de Referencias y Contrareferencias, Pablo Escalera Castillo

  • Coordinación de vinculación clínica, Mónica Arboleya Avendaño

  • Subdirector de enfermería, Luis Felipe Román Serrano

  • Coordinadora general de subalmacenes, Laura Álvarez Morales

  • Jefa de enfermería, Marsha Arlyn Rodríguez Jarillo

  • Jefa de enfermería de terapia post-intensiva, Mónica Ramírez Ramírez

  • Director general de operaciones, Heberto Arboleya Casanova

  • Dirección de operaciones, Mel Barragán Moreno

  • Capacitación y calidad, Angélica María Hernández Fernández

DIRECTORA DE ENFERMERÍA DE LA UNIDAD TEMPORAL COVID-19 CITIBANAMEX, REYNA ALBERTINA ROSAS LOZA (RARL): Buenos días.

Distinguida doctora Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México; honorable presídium; colegas y compañeros de la Unidad Temporal COVID-19 ubicada en el Centro de Convenciones Citibanamex, es para mí un honor poder dirigirme a tan distinguido auditorio.

En primera instancia deseo agradecer a la doctora Claudia Sheinbaum por acompañarnos y presidir este evento tan importante para los que aquí laboramos; sin duda, es una gran experiencia poder compartir este espacio con una mujer que, además de ser una gran líder y extraordinaria gestora de proyectos, ha destacado por su alta calidad humana: gracias doctora.

Representar el día de hoy a la profesión de enfermería me llena de orgullo, agradezco profundamente la confianza que han depositado en mí para dirigir y dar voz a las más de mil 990 enfermeras que laboraron en la Unidad Temporal COVID-19.

El año 2020 estuvo lleno de desafíos para las y los profesionistas de la salud ante la pandemia por COVID-19.

Sorpresivamente –para la disciplina de enfermería– la Organización Mundial de la Salud ya había nombrado el 2020 como el “Año de la Enfermería” lo que no representó un reto disciplinar y el compromiso de encabezar –en muchos frentes– las acciones para apalear la histórica crisis sanitaria global que trajo consigo una oleada de incertidumbre, sufrimiento y pérdidas humanas.

Sin embargo, la pandemia por COVID-19 también nos brindó valiosos aprendizajes y experiencias, dentro de los cuales destacó el liderazgo de enfermería, quienes en medio de la crisis demostraron como disciplina estar preparadas para asumir importantes retos de gestión en la atención a los pacientes afectados por el virus.

Las y los enfermeros de la UTC-19 demostraron durante un año de servicio sus competencias profesionales y la calidad en el cuidado de la que eran capaces, así como la calidez en la atención que los pacientes agradecían y que favorecía su recuperación.

Las enfermeras y enfermeros de este exitoso proyecto sobresalieron también por su capacidad de trabajo en equipo, por su facultad de ser resilientes a los cambios constantes, manteniéndose fuertes en los momentos más difíciles, sin que eso afectará nunca la calidad de la atención durante los 413 días y sus noches en los que atendimos a 9 mil 088 pacientes, con la seguridad del paciente como nuestra primera misión.

La emergencia sanitaria generó la sinergia para formar Equipos Multidisciplinarios de la Salud, entre los que se incluían las enfermeras, los médicos, las nutriólogas, las trabajadoras sociales, entre otros, así como integrantes de los servicios no asistenciales, como ingenieros, contadores, mantenimiento, intendencia, vigilancia, etcétera, y que en un ambiente de igualdad y respeto profesional se lograron desarrollar procesos exitosos en beneficio de los pacientes.

Dichos procesos incluían procedimientos de alta especialidad, pero también aspectos de prevención y promoción a la salud, de educación al paciente y a la comunidad para limitar el daño, así como la creación de Protocolos Multidisciplinarios de Atención probados por su eficiencia.

Al escuchar a mis colegas, y considerando que el 70 por ciento del personal eran pasantes de Enfermería de nivel licenciatura, me hacían una continua referencia con relación a la actividad disciplinar que desarrollaron en la UTC, externando que trabajar en esta Unidad les permitió experimentar un escenario de salud en el que no solo se contó con todos los insumos para atender al paciente, sino que se respetaron en todo momento los procesos y la normatividad.

Se mantuvieron los indicadores de atención enfermera-paciente, aun en los momentos de mayor cantidad de pacientes hospitalizados, se trabajaba en Equipos Multidisciplinarios y en un ambiente de igualdad, cuya razón de ser de todo el equipo era el paciente y su seguridad.

Mencionan a la UTC como el lugar perfecto para laborar donde el entorno para los trabajadores fue seguro, y esto garantizó el que no tuviéramos pérdidas humanas del equipo de salud.

La satisfacción de los trabajadores en esta Unidad Temporal generaba un ambiente de cordialidad en donde todo el equipo se enfocaba en realizar sus actividades de la mejor manera.

Por esta razón, deseo externar nuestro más profundo agradecimiento a las autoridades de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, a las fundaciones y al Grupo CIE, especialmente a la Fundación Carlos Slim, ya que gracias a ellos, y a la intervención de la doctora Claudia Sheinbaum en la Unidad Temporal contamos en todo momento con la cantidad suficiente de profesionales para la atención de los pacientes, con todos los materiales y medicamentos que se requerían de manera permanente, con insumos especializados para el cuidado de pacientes graves, con la tecnología necesaria para la seguridad del ambiente al interior de la Unidad y del equipo de protección personal suficiente para proteger a todos los trabajadores.

De manera muy especial deseo agradecer a la Secretaría de Salud de la Ciudad de México, a las fundaciones, a la UNAM, a la Comisión Permanente de Enfermería, quienes se unieron en gestión para que, una vez aprobado por la doctora Claudia Sheinbaum, se permitiera la contratación de pasantes de licenciatura en enfermería de todas las universidades y que las enfermeras percibieran un salario digno acorde a la importancia de esta profesión en el Sistema de Salud.

Este éxito generó también que muchas enfermeras y enfermeros del interior de la República –como de Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Guerrero, Estado de México, entre otros– dejaran sus estados para venir a vivir la experiencia de laborar en esta Unidad Temporal.

Y, ¿qué sigue ahora? Gracias también a estas autoridades, las enfermeras que egresaron de la Unidad Temporal ahora participan en Unidades de Primer y Segundo Nivel de Atención en la Ciudad de México; una migración importante para el sector salud en donde mil 500 enfermeras y enfermeros podrán continuar su labor y ejercer la experiencia profesional obtenida en esta Unidad Temporal.

Nuestro compromiso como enfermeras de la Unidad Temporal es ser agentes de cambio, enseñar lo que aprendimos, ser ejemplo de resiliencia y documentar todo lo desarrollado en esta Unidad, porque esta es la enfermería del siglo XXI, una profesión que enfrenta los retos con confianza, con profesionales formados para liderar proyectos y cuidar la salud de las personas con calidad y seguridad.

Por los que hicieron del verbo “cuidar” su bandera y lucharon por la recuperación del paciente y porque nadie muriera en soledad, sin temerle a su miedo y usando el equipo de protección personal como escudo.

Por los que hicieron del trabajo duro la labor más hermosa del mundo y pintaron de luz la obscuridad y el miedo dentro de nuestro hospital.

Por el reconocimiento de las y los enfermeros, del personal médico y del equipo multidisciplinario, donde nunca nadie podrá dudar que nuestra labor fue y será un pilar fundamental durante la emergencia sanitaria, porque el efecto que tuvo esta pandemia cambiará para siempre el significado de la salud en nuestro país.

Muchas gracias.

PRESIDENTE EJECUTIVO Y DIRECTOR GENERAL DE LA CORPORACIÓN INTERAMERICANA DE ENTRETENIMIENTO (CIE), LUIS ALEJANDRO SOBERÓN KURI (LASK): Muy buenos días a todos; doctora Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México; compañeros del presídium; amigos de empresas; profesionales de la salud; fundaciones aliadas; representantes de los medios de comunicación.

Hoy nos reúne el esfuerzo heroico de más de 3 mil profesionales que, a lo largo de 413 días, se volcaron al cuidado de la salud; estamos aquí para reconocer el compromiso y sacrificio con los que atendieron a más de 9 mil pacientes en la Unidad Temporal COVID-19 del Centro Citibanamex, así como su entrega sin descanso para diagnosticar de manera oportuna a otras 13 mil 500 personas en ocho Centros de Valoración instalados en nuestra ciudad.

En este recinto, 24 horas al día, siete días a la semana, uno de los mejores cuerpos médicos del país estuvo concentrado en evitar la progresión a la gravedad en los pacientes que requirieron internarse; cabe destacar lo importante que fue, para la Ciudad de México y su bienestar, la existencia de un espacio hospitalario adicional como este, que contribuyera a liberar camas del Sistema de Salud; en este objetivo, la Unidad Temporal liberó más de 112 mil días-cama en atención hospitalaria y cuidados intensivos.

Con mucho orgullo, podemos asegurar que este fue un esfuerzo desplegado para todos; la Unidad Temporal ofreció enormes beneficios para los capitalinos, ofreciendo atención médica gratuita, incluyente y de la más alta calidad, recibiendo pacientes de los diversos rincones en esta ciudad –e incluso de municipios cercanos de la Zona Metropolitana– durante más de 13 meses de operación.

Al igual que en el resto del mundo, cruzamos por semanas muy complicadas y, aun con muchos factores en contra, la campana que anunciaba el regreso a casa de un paciente sonó más de 8 mil 500 veces; para quienes tuvimos la fortuna de apoyar el funcionamiento de esta Unidad Temporal –la más grande de América Latina por su tamaño y el talento de la gente que laboró en ella– siempre llevaremos en el corazón los testimonios de pacientes, familias, médicos y enfermeras, que dan testimonio de la valentía, calidez y solidaridad de la sociedad mexicana.

La gran enseñanza que nos deja la Unidad Temporal es lo mucho que puede lograr la suma de voluntades entre el sector público y el privado, esto debe motivarnos a mayores colaboraciones; en esa suma de voluntades, deseo expresar mi profundo agradecimiento a la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, a la familia Slim, y a todas las empresas y fundaciones que se sumaron a esta iniciativa: gracias a su esfuerzo y generosidad, se logró una reconversión de infraestructura nunca antes vista en México, que permitió ayudar de manera constante a los citadinos.

Resalto la visión de la doctora Sheinbaum, ella y su gobierno aportaron criterios técnicos y hospitalarios fundamentales; notoria fue su orientación en la identificación de instrumentación de la Estrategia de Hospitalización Temprana, además de garantizar el cuerpo médico de excelencia que cuidó de la salud de todos los pacientes en la Unidad del Centro Citibanamex.

Por su parte, el liderazgo y la gran calidad humana de la familia Slim nos ha acompañado de principio a fin en este esfuerzo; sus integrantes no solo aportaron dos terceras partes de los recursos económicos requeridos para la operación, instalación, mantenimiento de esta Unidad –y su posterior escalamiento en capacidades de ampliación en dos ocasiones, de su plazo de operación– , además, la familia Slim puso corazón y alma en las más de 120 reuniones en las que sus integrantes aportaron ideas y soluciones para buscar día con día la mejor operación de la Unidad Temporal.

Recuerdo los momentos... todos los proyectos pasan por etapas, ¿no?, y este proyecto pasó por una etapa muy difícil –habíamos conceptualizado este proyecto originalmente como una Unidad de Referencia y Contrarreferencia, éramos un Hospital de Segundo Nivel, en donde íbamos a recibir pacientes de otros hospitales, ese sistema no estaba funcionando–, y recuerdo el momento en donde este Centro tuvo que tomar una gran decisión y la idea de Carlos –en su momento–, Carlos Slim en una de esas sesiones diciéndonos “si los pacientes no vienen a nosotros, vamos por ellos”. E ideamos junto con la Secretaría de Salud un Sistema de Brigadas, que fue a todas las Unidades de Emergencia en los hospitales de México a ayudar a descongestionarlas y que, posteriormente, terminó desarrollando los triages en la ciudad, la reconversión del hospital para hacernos un Hospital de Primer Nivel.

Eso, que parecería una sutileza, fue un cambio profundo en la estrategia del Centro que nos llevó, de estar en una situación muy complicada, a poder dar los resultados que el día de hoy les presentamos, ¿no?, es increíble –la verdad, – la calidad humana y el compromiso.

Ambos liderazgos –el de la Jefa de Gobierno y el de la familia Slim– motivaron aún más a importantes aliados a sumarse sin restricciones a la causa de la Unidad Temporal.

Yo quiero expresar mi aprecio personal y mi reconocimiento a Walmart de México y Centroamérica, a Bimbo, a Barcel, a la Fundación Sertull, a la Fundación Alfredo Harp Helú, a Citibanamex, a la Fundación Coca-Cola, a Coca-Cola FEMSA, a Coppel, HSBC, a Codera... Codere, a Grupo INFRA, a Takeda, por unirse a esta iniciativa: muchas, muchas gracias, su apoyo, su confianza, la recordaremos toda la vida. La verdad, es esa suma de esfuerzos, de voluntades, de recurso, de intenciones, de capacidades, lo que hizo que este proyecto pudiera llegar al día de hoy.

De igual manera, quiero agradecer a la solidaridad de la Firma Price Waterhouse por haber acompañado el proceso, garantizando la total transparencia en el ejercicio de los recursos donados.

No quiero dejar de reconocer a la Facultad de Medicina de la UNAM y al Instituto Nacional de Nutrición, por sus recomendaciones esenciales en el desarrollo y operación de la Unidad Temporal, con las cuales construimos un modelo sin precedente de atención hospitalaria para enfrentar al COVID; David, mi agradecimiento personal, es un privilegio conocerte y escucharte; Germán, todas esas recomendaciones, tan útiles, tan puntuales, tan apropiadas en cada uno de sus momentos.

Así, actores públicos y privados y académicos, Sumamos por México en la habilitación de una Unidad Temporal en un tiempo récord de implementación de 20 días –un periodo muy corto si se considera la magnitud técnica de la obra–.

Con la participación de todos y en congruencia con el espíritu del proyecto, hoy damos a conocer que entregamos en donación el equipamiento médico de esta Unidad a distintos hospitales del Sistema de Salud de la ciudad; esto representa una contribución relevante a la expansión del Sistema Hospitalario de la ciudad, de la capital de nuestro país.

Agradecer a la doctora Sheinbaum su compromiso de contratación de más de mil personas que laboraron aquí para ampliar las capacidades del Sistema Hospitalario de la Ciudad de México –que se lleven la experiencia, los aprendizajes, conocimiento que aquí adquirieron y que lo pongan al servicio de la ciudadanía–.

Después de meses muy dolorosos, pero satisfechos con los resultados registrados en la Unidad Temporal, hoy vemos con optimismo la notoria reducción de contagios y ocupación hospitalaria, lo cual genera condiciones para un regreso gradual y seguro a la normalidad.

A todas las doctoras, médicos, enfermeras, camilleros y equipos de apoyo, gracias por su compromiso con el bienestar de los que vivimos en esta gran Ciudad de México; gracias por llevar a la Unidad Temporal COVID-19 a ser un importante capítulo en la atención de la salud a la pandemia; siéntanse todos ustedes orgullosos de su trabajo, siempre serán reconocidos por los que vivimos en nuestra querida ciudad, gracias a su convicción y su amor por nuestro país, hoy sentimos la satisfacción de haber superado los objetivos planteados para este histórico proyecto.

A todos ustedes –y sé que hablo por millones que comparten este sentimiento– nuestra más sincera admiración, respeto y agradecimiento por sus conocimientos, por su entrega, pero, sobre todo, por la profunda calidad humana con la que trataron a todos los pacientes.

Muchísimas gracias a todos ustedes.

REPRESENTANTE DE LA FUNDACIÓN CARLOS SLIM, CARLOS SLIM DOMIT (CSD): Doctora Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México; rector Enrique Graue, rector de la UNAM; compañeros del presídium, compañeros empresarios, de fundaciones, al personal de la Unidad que está el día de hoy aquí, a los medios de comunicación, muy buenos días.

Fue hace 14 meses apenas cuando empezábamos a escuchar que algo nuevo estaba sucediendo en una región remota; 14 meses en donde empezamos a conocer cada vez y a… en forma periódica cómo este virus se iba convirtiendo en una amenaza social, como si fuera un tsunami que veíamos crecer cada vez más, y cada vez más cerca.

Fue una etapa en la que conocimos dos de los sentimientos más difíciles que tiene cualquier ser humano: el de la incertidumbre y el del miedo.

Un virus y una pandemia que impactaba lo más importante y sensible que tenemos en cualquier sociedad: la salud, la economía, el empleo y la vida en sociedad.

Veíamos cómo rebasaba la capacidad hospitalaria de los Sistemas de Salud en el mundo; en contraparte, vimos una colaboración sin precedentes en el mundo científico y académico buscando compartir todas las soluciones.

Es gracias a ello que, a tan solo un año, comenzamos a ver vacunas –algo que no se había dado nunca en la historia–. En cada país la colaboración de todos los sectores para hacerle frente fue lo que hizo la diferencia.

El gran reto era actuar con urgencia, ante ello comenzamos con la donación de equipos –como ventiladores mecánicos y muchos otros– a los hospitales públicos, así como de medicamentos y más de 450 mil pruebas e insumos –como fueron reactivos de pruebas para PCR, de antígeno y de serología–; con el abastecimiento de más de 2 millones 300 mil insumos como mascarillas N95, batas, guantes, botas, etcétera.

En apoyo a la alimentación de médicos y personal de la salud, en 35 hospitales públicos, con más de un millón 700 mil comidas.

Conscientes de que la solución definitiva eran las vacunas, establecimos contacto con AstraZeneca para apoyar la fabricación de la vacuna desarrollada por la universidad de Oxford con financiamiento, a riesgo, previo a completar sus fases clínicas y con la transferencia de tecnología mAbxience en Argentina, para la fabricación de la sustancia activa, y a Liomont en México para la estabilización, fabricación de la vacuna, envasado y entrega a AstraZeneca.

Sin utilidades para nadie, haciéndola la más accesible y fabricada en la región de Latinoamérica para Latinoamérica, con el compromiso de producir, cuando menos, 150 millones de dosis este año.

Otro reto urgente era ampliar la capacidad hospitalaria; a iniciativa de Alejandro Soberón, la visión de convertir el Centro Banamex en un gran hospital temporal para atender a pacientes con COVID, sumándonos al proyecto con el Gobierno de la Ciudad de México, diversas fundaciones, empresas, personas e instituciones de salud y académicas, como lo son la UNAM y el Instituto Nacional de Nutrición.

CIE, con su admirable capacidad realizó el montaje, el equipamiento y la operación de conjunto en combinación con el Gobierno de la Ciudad, integrando al mejor equipo para poderlo operar.

Lo hecho aquí no tiene precedente, es uno de los hospitales que más pacientes ha atendido en América Latina, prácticamente duplicó la capacidad de los hospitales de la Secretaría de Salud de la Ciudad para atender pacientes con COVID.

Más de 3 mil personas han trabajado en la Unidad Temporal, se han realizado más de 13 mil 500 pruebas de diagnóstico en los ocho centros de triage, 9 mil 088 pacientes atendidos; más de 800 mil análisis de laboratorio Rayos X; es de los hospitales con menores contagios entre el personal y, es de destacar, que ninguno de ellos llegó a Terapia Intensiva y hubo cero fallecimientos entre el personal del hospital; realizando Webinars con todo lo aprendido para compartirlo con otros hospitales y clínicas en todo el país y otros países.

De destacar también que todo lo hecho, aprendido e implementado está disponible en información publicada y a detalle, para que pueda estudiarse y pueda analizarse; también los datos quedan públicos para poder implementar herramientas de inteligencia artificial y aprender cada vez más de esta información.

Centro de Aplicación de Protocolo de Estudio y, posteriormente, de Uso de Emergencia del Remdesivir, que demostró un significativo impacto en la reducción de la progresión a la gravedad.

Innovaciones como las puntas nasales de alto flujo que –como lo mencionaba Rafael– redujeron casi en 80... en 70 por ciento la progresión a ventilador de pacientes; el desarrollo de la herramienta Claro 360 para seguimiento y monitoreo remoto.

Y, es la Unidad Temporal, el centro –en el mundo– donde se está estudiando, probando y desarrollando ventiladores manejados con inteligencia artificial para mejorar drásticamente su capacidad de salvar vidas; destacadamente, la Unidad Temporal fue el colchón fundamental de gran contribución económica en la Ciudad México para reducir los tiempos de los confinamientos.

¿Qué sigue? ¿Cómo consolidar todo este trabajo hacia adelante? Como lo mencionaba Alejandro –de acuerdo con la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum– la donación del equipo a hospitales de la ciudad con nuevas plazas de trabajo al personal que laboró en la Unidad, para actualizar y fortalecer a los hospitales públicos de la Ciudad de México.

La Unidad Temporal COVID del Centro Banamex no solamente es un Centro de Salud, es un Centro de Esperanza: de esperanza para superar las adversidades, para recuperar la salud y la vida, para innovar en beneficio de los demás, de esperanza de hacer las cosas mejor que los mejores, y de trabajar todos como equipo por el bien de la sociedad; de esperanza de demostrar que, trabajando junto gobiernos, empresas e instituciones académicas y sociales, no hay reto que no podamos superar.

Así que, desde su significado más profundo, gracias; Alejandro Soberón y Eduardo Martínez: Alex, solo tú podías transformar a la mejor empresa de entretenimiento en una empresa para salvar vidas en 30 días; a ti, a Lalo y a todo CIE, por su capacidad de hacer que las cosas pasen, pasen en grande, con excelencia y en armonía.

Rosaura Ruiz y Oliva López, por su pasión por proponer, resolver y acompañar con tanta dedicación y cariño a este esfuerzo.

Queridísimo doctor Enrique Graue, la solidez que da la UNAM es evidente, pero haberla tenido con Germán Fajardo fue fundamental.

Heberto Arboleya, por tu gran liderazgo en la operación de bata gris, pero en especial, por llevar la Unidad Temporal a la gente y a los pacientes con los centros de triage.

David Kershenobich, nuestro apoyo, nuestro maestro y nuestro amigo, la Unidad es lo que es –en gran parte– gracias a ti y a Nutrición.

A Roberto Tapia, Héctor Gallardo, Julieta Lomelí y Ricardo Mújica, de Fundación Carlos Slim, por tantas actividades con la pasión y profesionalismo que siempre ponen en todo lo que hacen; es un privilegio ser parte de su equipo.

Maestra Reyna Rosas: Reyna, nadie como tú le hace honor a ese nombre, la primera enfermera en la Unidad Temporal y la jefa de Enfermería y del trato a los demás, especialmente a los pacientes y sus familias, estructurando el área desde cero y contrarreloj; tu liderazgo profesional y humano es admirable.

Rafael Valdez: Rafa, no hay palabras suficientes para agradecer y reconocer tu liderazgo y sus alcances, junto con tu equipo invaluable llevan el agradecimiento de miles de familias y el orgullo de todos quienes hemos tenido la oportunidad de estar con ustedes.

A las empresas, fundaciones, personas e instituciones que lo hicieron realidad, destacadamente a Walmart, a Bimbo, a Barcel, a la Fundación Sertull, a la Fundación Alfredo Harp Helú, a Citibanamex, Coca-Cola, FEMSA, Coppel, HSBC, INFRA, Codere, Takeda y a Pfizer, por haber prestado a Rafael y haberle permitido estar aquí.

A la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum: Claudia, tu convicción y compromiso personal con la Unidad Temporal, hoy no tiene a todos aquí, reconociendo este logro sin precedentes en beneficio de la sociedad.

Nos quedamos con nuevos amigos, llenos de orgullo y con mucha experiencia. Siempre que haga falta, ahí estaremos.

Y, gracias, sobre todo, al equipo de la Unidad Temporal y sus familias, han tocado la vida de miles de personas, especialmente las nuestras.

Gracias.

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