La Feria del Nopal conquista el corazón de la capital con sabores, tradición y cultura
● La secretaria del Medio Ambiente de la Ciudad de México destacó que este cultivo representa identidad, patrimonio, trabajo y sustento para cientos de familias del suelo de conservación
● En la Feria del Nopal participan 140 productores de alimentos e insumos derivados del nopal
Con el objetivo de reconocer el trabajo de las comunidades productoras y acercar a las familias capitalinas a uno de los cultivos que forman parte de la identidad de México, la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA), a través de la Dirección General de la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (DGCORENADR), participó en la inauguración de la Feria del Nopal, que se llevó a cabo en el Monumento a la Revolución.
Durante el evento, la secretaria del Medio Ambiente, Julia Álvarez Icaza Ramírez, destacó que el nopal es mucho más que un alimento, pues representa la historia, identidad y cultura del país, además del trabajo y el ingreso de cientos de familias que todos los días trabajan la tierra.
“Hablar del nopal es hablar también de nuestros pueblos, de nuestro campo”, señaló la secretaria, al destacar que este cultivo está estrechamente relacionado con el suelo de conservación de la Ciudad de México, territorio que ocupa 60 por ciento de la superficie de la capital y que es fundamental para la producción de alimentos, la conservación de la biodiversidad y la recarga de agua.
“El nopal es uno de los productos más importantes de la ciudad. Gracias a Milpa Alta somos el segundo productor a nivel nacional de nopal, sólo después de Morelos”, señaló la secretaria. Subrayó la importancia de continuar generando condiciones para que el trabajo de las comunidades productoras tenga mayor valor y llegue a nuevos mercados.
En el marco de la inauguración también participó el Director General de la CORENADR, Adán Peña, quien dio un recorrido por la Feria del Nopal y destacó el trabajo de las y los 140 productores presentes en el evento. Asimismo, resaltó la importancia de este cultivo y la identidad que representa para la capital.
En su intervención, la secretaria de Cultura, Ana Francis Mor, señaló que la Feria del Nopal busca convertirse en una tradición anual de la capital y destacó el trabajo de las instituciones y comunidades que participan en su realización.
La secretaria de Desarrollo Económico, Manola Zavala, destacó que la Feria del Nopal representa un acto de justicia económica para las y los productores, al generar oportunidades de comercialización y acercar sus productos directamente a las y los consumidores.
Al resaltar que el nopal es identidad, la secretaria de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes, María Antonia Juárez, reconoció la creatividad de las y los productores para transformar este cultivo en nuevos productos, como dulces, mermeladas, harina, entre otros.
“Detrás de cada penca de nopal existe el conocimiento y la experiencia de nuestros productores, quienes conocen los tiempos de siembra, el cuidado de la planta, la preparación de la tierra y las labores necesarias para obtener una buena cosecha”, resaltó el alcalde de Milpa Alta, Octavio Romero.
La coordinadora general de la Central de Abastos, Mónica Pacheco, invitó a las y los ciudadanos a recorrer la Feria del Nopal y a disfrutar de este alimento lleno de nutrientes. “Consúmanlo, cómprenlo en Milpa Alta, en la Central de Abastos y en todos los mercados públicos de esta ciudad”.
La Feria del Nopal permanecerá hasta el domingo 30 de agosto en el Monumento a la Revolución, donde 140 productores ofrecen una amplia variedad de productos. Como parte de la experiencia, las y los visitantes podrán recorrer un Laberinto Verde conformado por 380 árboles y conocer un jardín clonal que reúne 20 especies de nopal presentes en la Ciudad de México, con el objetivo de mostrar la diversidad de este cultivo.
La programación incluye también actividades culturales y el Concurso de Desespinado de Nopal, que se realizará este sábado 29 de agosto, a partir de las 13 horas, para reconocer los conocimientos y habilidades tradicionales vinculados con el aprovechamiento del cultivo.